miércoles, 15 de marzo de 2017

El cachopo, Don Pelayo y la mediocridad asturiana

Desde que vivo en Madrid y me preguntan de dónde soy no me cuesta nada decir que soy de Asturias, es más, lo digo con un orgullo que mientras vivía allí nunca había tenido. Inmediatamente me dicen lo de 'les vaques' y yo lo primero que hago es acordarme de la mítica canción de Dark la eMe 'Sí, las voy a soltar todas por La Castellana...'., pero luego llego a casa, abro el Facebook y macho, eg que los asturianos me parecen unos parguelas. ¿Por qué? Digamos que la mayor parte de culpa la tiene el cachopo. 

Desde hace varios meses se ha generado una controversia tremenda a la par que estúpida porque ciertos cocineros de renombre como Ferrán Adrià han criticado el cachopo. Bueno, no lo han criticado, mas bien han dicho que es algo muy simple comparado con la calidad en general de la gastronomía asturiana. Pues nada, todos cabreadísimos a atizar a quién ose empequeñecer al cachopo (y mira que es difícil que un cachopo sea pequeño)  porque es como si se estuviese metiendo con Asturias. Sé que muchos lo hacen en tono de GUASA (cosa que ya cansa bastante hacer chistes sobre siempre lo mismo por otra parte), pero una mayoría se indigna de verdad. A ver, el cachopo se ha hecho tan viral en estos últimos diez años por razones simples: tiene un nombre gracioso, es inmensamente inmenso, es socorrido y es barato. Supongo que estará bueno, pero aunque yo sea la persona en el mundo menos indicada para dar lecciones culinarias, apostaría mi meñique del pie derecho a que hay muuuuchas cosas más ricas y más típicas de Asturias. ANYWAY no escribo esto para decir si el cachopo está bueno o no, a mí lo que me da una tristeza enorme es ver en las redes sociales e internet la mediocridad de cómo muchas personas llevan por bandera el 'sentimiento asturiano' por llamarlo de algún modo. 

Hace unos días un periódico asturiano publicó un artículo sobre la teoría de un historiador que exponía que la batalla de Covadonga era un invento copiado de la Biblia. Para qué queremos más. ¡Don Pelayo! ¡La Santina! ¡Asturias es España y lo demás tierra conquistada! Lo mismo. La gente ofendida diciendo que el historiador no tiene ni puta idea. Con lo orgullosos que nos sentíamos todos porque en nuestra tierra hace 1300 años empezamos a echar a los moros de nuestro país a pedradas (y con la ayuda divina de la Virgen), va venir ahora un fato aragonés a decinos que no. Pues nada, todos a indignarse. He visto incluso a gente criticar los artículos y opiniones que hablan de la elevada contaminación en Asturias acusándolos de querer romper lo de 'Asturias paraíso natural'. Moriremos de cáncer, pero en nuestro paraíso natural. Todo esto los medios lo saben y por eso cada vez sueltan más artículos estúpidos que generan esta polémica para que hagamos click en su web y vayamos todos allí como borreguinos. Y al final eso deriva en el lado más oscuro y sombrío de la humanidad: los comentarios de la gente en artículos de prensa online. Aquí el comentario con más likes en Facebook de la noticia de la batalla de Covadonga:


Para mí lo que desprestigia Asturias son este tipos de comentarios aldeanos, no que se metan con el cachopo. OJALÁ la gente fuese tan reivindicativa con asuntos y problemas serios de verdad que afectan a su región, porque creedme que los hay, al igual que hay muchas otras cosas de Asturias de las que presumir. Me parece genial que la gente se sienta tan asturiana dentro de lo estúpido que realmente es sentirse orgulloso de haber nacido en un lugar, lo que me aborrece MUCHÍSIMO es esa vulgaridad en la que parece que se han instalado muchos asturianos de 'cachopo-sidra-don pelayo-fabes' (si esto lo hubiese escrito hace unos años hubiese puesto a Fernando Alonso en vez de Don Pelayo) y esa mentalidad de no haber salido de Pola Lena ni con el Google Maps. 

Dicho esto voy a descongelar un tupper de fabada, a ver si se me pasa la tontería. 






domingo, 12 de marzo de 2017

¿Ya pa casa?

No son ni las 3.00 horas de la mañana y es demasiado pronto para irme a casa. Es cierto que llevo desde las 15.00 bebiendo con mis compañeros de equipo pero, joder, aun no llego a los 30 y tengo que aprovechar. Soy joven no mayor y es sábado, ¡aprovecha Enrique! Toda España está de fiesta, esta noche sucede todo, la gente interesante está en los bares que tu sueles ir y las chicas guapas que te devuelven alguna mirada (de vez en cuando) están en esa discoteca que a ti te gusta ir y, justamente, hoy a estas horas te vas para tu casa. Y además ya empieza a hacer calor. Qué mala suerte. Pero puedo mejorar mi rumbo. La gente con la que estaba ya ha claudicado pero las nuevas tecnologías me brindan la oportunidad de engancharme a alguien. Abro el WhatsApp y recurro primero a aquellas chicas que podrían hacer que este sábado fuese algo mejor. Ya ves, si me acompaña alguna chica es buen sábado. Si no percuto, es un sábado sin más. Y esto es exagerado a la vez que ridículo, pero es así. Si me tomase esta teoría en serio significaría que el 97% de mis sábados  en mi vida (o días de salir de fiesta) estarían MUY lejos de ser redondos, pero las primeras personas en afrontar el reto de descifrar mis mensajes en ese idioma mezcla de castellano/élfico que practico cuando salgo y bebo son mujeres, 'pa ver si suena la flauta'. No pasa nada, no obtengo respuestas y ejecuto mi plan B: acudo a mis amigos y/o conocidos. Esquivo sintiéndome un triunfador la conver de 'Papá' y formulo las preguntas mágicas de 'Al final saliste????' (Qué le den al pretérito perfecto compuesto),'Qué haces???' 'Andas por ahí???'  Pero como es normal la gente a esas horas no contesta. No pasa nada, estoy volviendo a pata a casa y me queda un cacho. Puedo seguir Fuencarral p'arriba y llegar a casa pronto pero bah, prefiero meterme por Malasaña. Igual haciendo este rodeo da tiempo a que me conteste alguien por WhatsApp. O quizás encuentre a alguien conocido, de ese 0'00001% que conozco de Madrid y me puedo reenganchar a él. O espera Enrique, quizás encuentres a una chica que esté en tu misma tesitura. Una chica que se va a regañadientes a su casa que comparte el 90% de tus gustos y cuando te vea solo te pare y te hable y descubras que es la mujer de tu vida. O quizás una chica que está lejos de ser tu HALF ORANGE pero te dice de ir a fo%$@# sin más. Quizás esa chica que va caminando a un metro de mí sea una de esas, pero yo ebrio soy una ¿persona? responsable y me acuerdo de esas chicas que, con razón, les molesta que de noche le asalten los chicos cuando van solas por la calle. Tengo la excusa perfecta para acompañar mi timidez. No pasa nada Enrique, hoy duermes solo, pero al menos no eres un puto machista.

Buenas noches.




viernes, 25 de noviembre de 2016

Sobre Melendi y el mal mayor en la música

Te has equivocado, yo no voy a criticar al cantante asturiano. Yo escribo esto para decir que Melendi es el nuevo Dani Martín. ¿Os acordáis cuando estaba de moda odiar a El Canto del Loco? Sí, estaba de moda, esa es la expresión. De vez en cuando la sociedad se pone de acuerdo para que una idea se generalice entre las personas, ya puede ser hacer el mannequing challenge, ponerse un moño mierda en la cabeza o ser guay por odiar a un famoso, como es el caso que explico hoy. Es cierto que todas las modas suelen surgir impulsadas por la publicidad o los medios de comunicación, pero las hay que suelen nacer de las propias personas espontáneamente y se propagan sin saber muy bien por qué, cosa que ocurre ahora con facilidad con internet. Llamémosle forocochismo.

Uno de los motores de postureo de nuestra sociedad más potente es la música (sino miradme a mí) y la cultura que la rodea. La música ha sido siempre tan influyente que ha sido capaz de crear tribus urbanas y de moldear personalidades de adolescentes en todo el mundo, aunque ahora mucho menos. No tiene nada de malo presumir y llevar por bandera un estilo de música, pero esto a su vez genera una estupidez que a mí, además de parecer innecesaria, me da asco. Hablo del "esos no son rockeros, son unos pijos", "moderno de mierda", "eso es mainstream" etc. Esta actitud se da en todos los melómanos (por dar nombre a quiénes se interesan más por la música) les guste el tipo de música que sea, si bien es cierto que se dan dos relaciones directas entre "gusto alternativo-odio a lo comercial" y "gusto de música hard-música popera" (entiéndase 'música hard' como aquella mas dura musicalmente y en sus letras, como hard rock, punk o rap por poner algún ejemplo).

Vale, es normal que si te gusta un estilo de música no te guste el otro extremo, eso lo entiendo pero tampoco es tan necesario hacer tanta apología del odio hacia la música que no te gusta, ¿no? A ver, que exista un poco de pique también mola de vez en cuando, como el de rockers vs mods en los 60-70, eso tiene su punto de romanticismo, pero de lo que yo hablo es que muchas veces se utiliza el odiar a un estilo o a algún grupo en concreto para presumir e ir de guay y sentirte mejor contigo mismo y con el resto de la sociedad.

Durante los últimos años el blanco de la broma fácil es Melendi. Ya sabéis, bromas del tipo 'podría ser peor, podría ser fan de Melendi', se pueden ver multitud de chistes y memes de ese tipo. A ver, a mí me gusta también ese humor de repetición de meterse siempre con los mismos rollo El Mundo Today sin tampoco muchas causas aparentes que lo justifiquen, pero una cosa es eso y otra como la gente lo utiliza para hacerse la interesante. Me acuerdo hace años en un Sonorama (no podía dejar pasar la ocasión para posturear yo también) de estar viendo a un grupo que se llamaba Zenttric y justo antes de una canción el cantante dijo: "ahora vamos con una de Melendi..." y el público reaccionó abucheando. Ya veis, un grupo súper hard y súper alternativo con unos fans súper hard y súper alternativos. Me refiero a ESO. No sé, yo no soy fan de Melendi, ahora no escucho su música y sé que desde que se alisó el pelo y pasó de look podemita a look ciudagramos mola menos, pero tampoco entiendo porqué moláis tanto por hacer chistes sobre él. Y sea dicho de paso, a mí me ponen prácticamente cualquier canción de sus dos primeros discos un sábado de noche en un bar y lo gozo.



Bien por los que presumís de vuestros grupos preferidos, de que compartáis sus canciones en el Facebook, de que llevéis sus camisetas y de que vayáis a sus conciertos. A los que os sentís muy guay por hacer bromas con Melendi y de ese tipo, espero que folléis mucho gracias a eso.

Y de paso para finalizar lanzo una recomendación para que odiéis con vuestra alma a un grupo. De nada.

domingo, 28 de agosto de 2016

El fútbol es para borregos

Ya sé que tú ya sabías esto desde hace mucho tiempo y no te estoy diciendo nada nuevo, pero también es cierto que a ti nunca te gustó el fútbol. Cualquiera que me conozca sabe que me gusta el fútbol desde siempre, tanto jugar (o intentar jugar, mejor dicho) como verlo en el campo o por la tele. Empecé a jugar con el equipo del colegio y después federado hasta acabar juveniles, siempre compaginándolo con la religiosa pachanga semanal con mis amigos. Ahora sigo manteniendo las pachangas cuando estoy en Avilés y en Madrid arrastro mi torpe y rígido cuerpo en una liguilla municipal. Hasta aquí guay, todo el mundo (menos mis compañeros de equipo en varias ocasiones) ven con buenos ojos que yo siga manteniendo esta sana costumbre. Lo feo de esto es que a día de hoy no tengo equipo de fútbol al que animar y seguir. Puedo ver en la tele cualquier partido y entretenerme sí, o seguir viendo los partidos del Real Madrid y seguir alegrándome cuando ganan porque, aunque cada vez me da más asco, sigue siendo mi equipo en conversaciones de bar (de las que cada vez me siento más ajeno). Pero no tengo equipo al que catalogar como 'mi equipo', ese capaz de hacerte discutir con tu novia porque prefieres ir a ver un partido donde no se juega nada que pasar el día con ella homenajeando al amor.

Desde hace unos años atrás y cada vez va a más, el fútbol mediático me repele. Sí, siempre he sido del Real Madrid, pero cada vez menos y menos. Si es que la gente ya acepta la frase 'el fútbol es un negocio' como algo normal, gente enriqueciéndose o ganando prestigio arrodillándose en palcos ante políticos y grandes empresarios mientras el público, cada vez en menor afluencia por precios abusivos para cualquier familia media española, da palmas mientras el equipo va ganando y abuchea si va perdiendo. Por no hablar cuando juegan el Madrid vs Barça y lo que se ve en las redes sociales, gente discutiendo llegando a insultarse y rabietas que yo tenía con doce años, todo por equipos de fútbol que el único vínculo que les une a ellos es la antena/cable/fibra óptica de su televisión. Los Manolos. El Chiringuito. Marca. Borregos.

El año pasado se hizo algo muy bonito en Avilés, ciudad maltratada futbolísticamente, donde un mafioso lleva las riendas del equipo más representativo de la ciudad desde hace demasiado tiempo y donde la mayoría de gente prefiere ir a ciudades vecinas con equipos de fútbol 'con más historia y solera' que animar al de su propia ciudad. Se creó el Avilés Stadium C.F., un equipo que pretendía seguir el ejemplo del denominado 'fútbol popular' que en resumen viene a significar la unión del fútbol con el pueblo. Sin intereses económicos, sin dirigentes buscando beneficios personales, sin precios abusivos, tolerante, inclusivo, y más palabras bonitas que todo el mundo acepta cuando las escucha. Otro tipo de fútbol más culto, un homenaje al fútbol de antaño que se desenvuelva más allá del resultado final de los partidos.

'¿Y qué ha pasado con el Stadium, Enrique?' me preguntáis muchos. Pues qué va a pasar, que el fútbol es para borregos, y todas esas palabras bonitas que queríamos incluir en nuestro equipo de fútbol van desvaneciéndose poco a poco mientras otros muchos ven que son un impedimento para cumplir la función de 'pan y circo' que ellos mismos aceptan que sea el fútbol. Se quiso aglutinar a mucha gente y nuestro mayor pecado fue obviar la ignorancia que rodea el fútbol a todos sus niveles y que a día de hoy gobierna el Avilés Stadium en todos sus estamentos. Y esta es la realidad, mientras unos estamos exiliados de los campos de fútbol buscando algún pasatiempo para las tardes del domingo, otros siguen aplaudiendo porque la pelotita entre en la portería sin importarles nada más.

Ya sé que como en todo siempre hay excepciones, pero en el caso de fútbol la excepción difiere demasiado de la gran masa social y mediática que lo rodea. No sé, alguna vez me han dicho eso de 'pues tú no tienes pinta de que te guste el fútbol'. Es una gilipollez, sí, pero que queréis que os diga, cada vez me sienta mejor que me digan eso.


Por nuestro Banksy

lunes, 22 de febrero de 2016

Déjate así, por favor

No sé lo que me pasa, pero no me gusta que la gente cambie. Lo odio. Igual yo soy un aburrido rancio que siempre hace lo mismo y que no prueba cosas nuevas, pero detesto que la gente no sea nada fiel a sí misma. Cuanto más cercana es o ha sido esa persona para mi, más me fastidia. No deja de sorprenderme con que facilidad la gente rehuye de su pasado, de lo que ha sido, de lo que ha pensado, de lo que ha dicho, de lo que defendía, etc. Supongo que está bien avanzar y a medida que vas viviendo vas viendo las cosas de otro color, eso me parece lógico, pero sin dejar de mirar atrás. Todos los cambios a mejor son bienvenidos, pero la mayoría de las personas se vuelven más gilipollas con el paso del tiempo. O eso o es que me fastidia ver que ya no son como yo creía que eran, o que ya no hacen esas cosas que hacían conmigo o incluso que esas mismas cosas ahora le parecen una gilipollez. Esto se nota más con gente que pierdes el contacto. "¿Te has enterado que Fulanito ahora es budista?" O de repente hablas con ellos y ves que se expresan distinto o incluso tienen un acento raro. Esto pasaba más hace unos años (más de los que me gustarían), cuando a los chicos nos cambiaba la voz y hablabas con un chico después de varios  meses y de repente hablaba distinto. Buah, como odiaba eso. A veces da la sensación que se vuelven personas completamente distintas, como desconocidos, y te quedas con cara de tonto pensando en cómo llegaste a congeniar tanto con ese que ahora incluso parece que te cae mal. 



Luego está el hecho de rehuir nuestros gustos de hace años, esto es lo más común. Vale que obviamente no te sigan gustando las mismas cosas que cuando eras adolescente, pero tampoco lo desprecies y reniegues de ello con toda tu alma.Todos en nuestra vida hemos tenido nuestro propio "Tuenti" con cientos de cosas que ahora nos hacen avergonzarnos, pero eso éramos y somos nosotros mismos. No hablo de avergonzarnos de modas o estilos sino más bien de nosotros mismos. Es como el dicho de "no escupas en el plato que te ha dado de comer" pues sería algo así como "no escupas en los pantalones de Pho que te dieron tequilas-kiwi".

Un ejemplo a modo de conclusión: imaginaros que conocéis de muchos años a una persona que le da pánico volar, incluso no pudisteis viajar en avión alguna vez por su culpa. Pasa un par de años y te enteras que esa misma persona no solo ha superado su miedo sino que ahora es piloto de acrobacias en las Red Bull Air Race y ahora va de sobrado y se chulea con eso. Pues yo me alegraría porque esa persona ha conseguido superar un miedo y blablabla sí, pero a la misma vez no me molaría. Es una sensación rara, es como que prefería a mi personita con miedo a volar de siempre. Este es un ejemplo ficticio tonto e igual no sirve muy bien para explicar esto, pero este tipo de cosas me pasan mucho.

Mi deseo en forma de canción estaba claro: (o quizás no tanto)


miércoles, 20 de mayo de 2015

¿Por qué nos gustan tanto las tetas?

Pensé en utilizar otra palabra como 'pechos', 'senos' o incluso 'bustos' pero ni soy un ginecólogo frustrado ni soy Herminia de Cuéntame, así que prefiero usar teta, que es lo que siempre digo aunque pueda parecer un DESCARADO. Además en esta entrada, como es lógico, voy a escribir muchas veces 'teta' y no pienso utilizar sinónimos salvo alguna excepción (además gracias a eso esta entrada va a tener miles de visitas gracias a pajilleros hispano-hablantes). A parte la palabra teta mola mucho, ¿o no?

El caso es que muchas veces me he hecho esta pregunta y supongo que se la he hecho a alguien también. Ojo, puede parecer que escribiendo esto soy un tetadicto (persona que le atraen por encima de lo normal las tetas y por tanto busca mujeres que cumplan esta característica), pero no, yo no soy un superficiajajajaja. Nah, a mi claro me atraen los escotes como a todos, pero tampoco me obsesiona que una chica tengas las tetas gigantes como a algunos. En fin, al LÍO.  

 Obviando las funciones que tienen las glándulas mamarias de las mujeres en la alimentación de sus hijos (frase CUM LAUDE), las tetas en si no tienen nada de especial. Es lo mismo que tengo yo pero con más carne  y sin pelos con menos pelos (que siempre hay algún insurgente). El hecho de que a los chicos nos atraen tanto porque nosotros no tenemos  no me vale. Además que no tiene porque ser a los chicos, que mi reputado grupo de lesbi/heterocuriosas (que persona más moderna y abierta soy que me muevo en estos círculos, eh) me confirma que también les atraen las tetas en otra mujer. Así que la teoría de que a los hombres nos atraen tanto por no tenerlas (algunos sí que tienen) queda totalmente descartada. Adjunto prueba gráfica de tres testimonios distintos:

 Chica concisa
Chica sensata
                        
                                         Chica que la pobre no da pa más







La segunda teoría que quiero tocar en realidad no quiero hacerlo, porque da bastante repelús. Me refiero a la relación de la atracción de las tetas con que de pequeños succionamos el pezón a nuestras madres. Tranquilos que esta teoría se deshecha fácil. Las personas que no se sienten atraídas por mujeres (veis que digo esto para no decir a los mujeres y así no marginar al colectivo homosexual, otra muestra más de lo moderno y abierto que soy) también toman leche materna de las tetas de sus madres, así que no tiene sentido. Y los que toman leche solo directamente del biberón que yo sepa no se vuelven más maricones ni nada de eso, así que rollos de estos raros del complejo de Edipo y GUARRADAS de estas que se les ocurre a MENTES ENFERMAS como Freud y demás, descartados.

La teoría final y la que creo que es la más acertada es la de, como no, la puta cultura y sociedad. Supongo que la atracción que nos producen ahora las tetas se empezó a desarrollar en cuanto las mujeres empezaron a taparse esa parte de su cuerpo. Desde pequeños vemos esa parte del cuerpo de las mujeres ya desarrolladas (o en proceso de) tapada y siempre vemos como se asocia  las tetas con sexo y deseo, y supongo que esa mezcla se ha instaurado en nuestra cultura y ha 'creado' dicha atracción. Digo yo que las tetas también tendrán su morbillo en tribus donde las mujeres sigan yendo con las tetas al aire, pero probablemente allí Sofía Vergara, Cristina Hendricks o Salma Hayek sean unas tías del montón.

Cristina Hendricks
No sé, es como cuando vas a la playa y ves a muchas chicas haciendo topless, al principio dices HOSTIA COMO MOLA NANO, pero no sé, pierde como la gracia y al final acabas mirando más a cualquiera que tenga sus pechitos tetas (si utilizas diminutivos hablando de esto pareces aún más un viejo verde) tapadas y a buen recaudo. La única pega que veo a esta teoría es que, ¿a las personas de estas tribus entonces les atraen menos las mujeres, o centran su atracción en otras partes del cuerpo? ¿o son menos superficiales? Joder, imaginaros que en nuestra sociedad las tías no fuesen con las tetas tapadas que distinto y que aburrido sería todo. ¿Qué otro cliché diría la gente del cine español a parte de ser malo? A saber...

En fin, creo que no se me ocurren más teorías, pero supongo que ya habrá estudios serios hechos sobre esto y la que se más se acerca será la última, pero aún así a mi no me parecen motivos suficientes como para que les demos tanta importancia como lo hacemos. 

Otro día si queréis hablo del hecho de por qué si no se ve pezón, por mucha pechuga que se vea, es como si no se viese nada, pero creo que ya he dado motivos a alguien para pensar que soy un guarro o vete a saber qué y me gustaría conservar mi estatus de chico sensible y respetuoso (A) (icono del msn del angelito).


viernes, 8 de mayo de 2015

TELEFICCIÓN

Un día como otro cualquiera estaba mirando el Twitter y vi que mi TL (en estas 16 palabras que llevo mi padre por ejemplo ya no sabría de qué estoy hablando) estaba lleno de comentarios sobre el programa QQCCMH o lo que es lo mismo, ‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’. Yo, joven aburrido que se deja mecer por la mano de la masa social, agarré el mando y puse Cuatro, el canal donde se emite dicho programa.
Bien, todos sabéis a estas alturas de qué va el programa: hay varios ¿chicos? los cuales son el objetivo de varios pretendientes que intentarán conquistar su ¿corazón?, todo ello consultado por sus ¿madres?. No voy de listo ni de avispado, de hecho si hablase de las tonterías que he llegado a hacer últimamente, esta entrada tendría el triple de visitas sólo por lo lamentables que han sido. Pero no hablemos de mis tonterías, que para eso tengo mi propio blog. Ni un minuto de ese programa hace falta ver para darse cuenta lo falso que es. ¿A qué me refiero? pues a que prácticamente todo está guionizado y actúan como si fuesen actores. Creo que es una mezcla de eso y de seleccionar a los más frikis en el casting del programa.
Máximo

Con todo esto quiero llegar a que el 80% de lo que sale por la televisión es mentira (no sé si me he embravuconado demasiado con el porcentaje). Vale, vemos una serie y nos mola, sabemos que eso es ficción pero nos gusta y nos engancha. Pero jod#$, una cosa es la pura ficción y otra cosa es el resto de programas que dicen alejarse de la propia ficción. Por ejemplo, veamos la definición de reality en la Wikipedia:
Telerrealidad (en inglés reality show) es un género de televisión que se encarga de documentar situaciones sin guión y con ocurrencias actuales, en las cuales interactúa un elenco que hasta entonces es desconocido.
CLARO QUE SÍ, CAMPEÓN. La palabra realidad debería ser antónimo de televisión. ¿En serio creéis que no existe un guión en esos programas? ¿Te piensas que a un productor sin escrúpulos (yo en un futuro) le va a importar vender mentiras como realidad con tal de tener más audiencia y más beneficios? Seguro que también te creerás la historia tan bonita que nos acaba de contar el locutor del documental de La 2 y llegas a empatizar con el pobre guepardo que ha degollado a seis gacelas y un ñu para recorrerse la sabana a la pata coja y dar de comer a su cachorrito ciego.
A ver…vamos a intentar rescatar programas que no sean una sarta de mentiras guionizadas: las retransmisiones en directo valen, ¿no? Sí. ¿Qué más? ¿’Pasapalabra’? Opina tú mismo. Supongo que algún concurso de éstos se salva (confío en la bondad de Jordi Hurtado). Mmm no sé, ¿’Pesadilla en la cocina?’ Va a ser que más de lo mismo. Porque claro, sabes que Chicote va a ir con meses de antelación pero no limpias tu cocina en todo ese tiempo, y tampoco te das cuenta de que hay un señor con una cámara que te graba mientras te echas un piti en la cocina. ‘Hermano mayor’ más de lo mismo. A ver qué lunático de esos se deja grabar así. “PERO TÍO, que ha salido la noticia de que uno que salió en ese programa ha sido detenido y blablabla” pero que no, chaval. Sé que hay más ejemplos de programas ‘limpios’, pero tampoco muchos más, eh. ¿Menciono lo de los informativos o eso ya está demasiado obviado?
Con todo esto no pretendo llamaros a todos vosotros panda de analfabetos por dejaros engañar al ver esa clase de programas. Yo también lo hago, aunque sí es verdad que a veces quisiera quitarme el traje de hombre escéptico que estudia producción de televisión y va de que todo lo sabe y poder ver ese tipo de programas sin indignarme. Lo que sí que me gustaría reclamar es un poquito más de conciencia y que no nos creamos todo lo que sale por ahíUn poquitito, sólo pido esoAl fin y al cabo vemos la televisión para entretenernos. Vale que lo de los informativos da asco, pero por lo demás ¿qué más da? Si eso nos hace reír, llorar o simplemente nos da para mantener conversaciones insípidas en una peluquería. Las mentiras hacen feliz a la gente, o eso dicen, ¿no? Pues si han de mentirnos, que lo haga un puto aparato electrónico.
Escrito originalmente para Producción en acción.