lunes, 30 de diciembre de 2019

La victoria del loser

Supongo que todos queremos ganar, nos educan para ello, para triunfar. Vale que son palabras que se pueden interpretar de distintas formas, pero en nuestra cultura capitalistaoccidentalglobal, al final todos buscamos lo mismo: ser el capitán del equipo de lo que sea y ligarte a la capitana de las animadoras (o viceversa). Luego te das cuenta que en tu colegio no hay ni taquillas ni animadoras y que sigues sin darle bien al balón con 28 años, pero la intención está ahí. Ya sabéis, sacar buenas notas, meter muchos goles, follar a esgaya, tener un buen trabajo y ganar a lot of money para poner fotos en Tinder viajando por el sureste asiático. Sé lo que pensáis, qué superficial, sí, las Big Four, el reservado, pero son solo ejemplos (y además no tiene nada de malo ninguno de ellos, eh). Si queréis os digo que 'triunfar es ser feliz', también me vale y es más chachi. Luego te vas haciendo mayor y te vas dando cuenta que tu ni tienes un don, ni te has esforzado lo suficiente o simplemente echas la culpa al destino, que es muy caprichoso. Y se crea la figura del LOSER. Ya sabéis, el fracasado, el marginado, el rarito, el feo, el OUTSIDER. Esa persona que le pasan cosas malas, siempre  rodeada de aires de cierto victimismo y derrotismo. 

En teoría es una figura con connotaciones negativas, ya que perder es algo malo, ¿no? Sí, es algo malo, pero a veces mola. El ser humano es así de fascinante y de una mierda hace una catedral con tal de sentirse mejor consigo mismo, supongo. Quizás donde más tirón tiene esta figura es en el mundo del arte y la cultura. Ese poeta maldito rechazado por la crítica que lleva una vida bohemia, ese músico que se queja porque ni lo ponen en Radio 3. Y cuanto más malditos y rechazados por los medios, más nos gustan. Porque como son unos losers molan, y por lo tanto nosotros, que somos tan losers, molamos. Es verdad que este personaje es más recurrente en una corriente indie o como lo queráis llamar, pero hasta los putos Beatles cantaban 'I'm a loser' al compás de los gritos enfervorecidos de sus fanes. Y sí, si queréis esto también se puede aplicar a otras disciplinas. Hasta en el deporte, que quizás sea el mundillo donde menos cabida tiene un loser, ya que el deporte es competir y ganar. Queremos que nuestro equipo gane siempre, pero, ¿mola decir que eres del Real Madrid? No, pero sin embargo ser del Atleti mola mucho más, el pupas, los sufridores y el '¿Papá, por qué somos del Atleti?'

Parece estar muy identificado ese ser icónico en nuestra cultura, y como con pasa con casi todo, lo trasladamos a nuestras vidas inducidos, supongo, por esa corriente de canciones que hablan de la chica que te deja por un chico más guapo y fuerte que tú y de esas pelis de niños tiernos que les hacen bullyng en el colegio. Y tú, que nunca has ligado demasiado y que en el instituto eras un poco rarito, que más quieres. Has descubierto que a esa gente que le pasan cosas malas, molan y por tanto piensas que tú también puedes molar. A veces incluso parece que cuanto más cosas de loser te pasan, más molas. Y sí, yo reconozco que a veces también tengo ese sentimiento, no sé si es resignación, por ser un infeliz, porque me gusta reírme de las cosas malas que me pasan o es simplemente por ese aura de romanticismo que rodea a un loser. Eso sí, tampoco llego al nivel de la puta gente que se jacta de ello, vale que siempre está bien tomarse las cosas con humor y sacar EL LADO BUENO DE LAS COSAS, pero el postureo del atormentadito da mucho asco, como este @#$%& que ya he tenido que dejar de seguir en Twitter:



En realidad a nadie le gusta ni que le deje su pareja ni partirse la cara contra el suelo. Y estoy seguro que esta gente que tan mal le van las cosas y se jacta de ello es porque no le han sucedido cosas realmente malas (que no es mi caso tampoco). Al fin y al cabo ir de loser no deja de ser una táctica para ser todo lo contrario a un loser. Supongo que al final las personas queremos sentir un reconocimiento, si no es por destacar en algo bueno, que sea por lo malo. Ya que no salvamos a un bebé de un atropello mortal y no nos ponen una estatua, que nos atropellen a nosotros y que nos vengan a ver al hospital.


Submarine

jueves, 19 de septiembre de 2019

HOLA SOY FIEL A QUE QUIERES QUE TE GANE???

Valoro mucho la lealtad, la fidelidad a unos principios y en general todas esos valores que pueden ensalzarse en una película de guerreros barbudos norteños. Además de eso me asustan los cambios, permanezco más tiempo de lo que me gustaría inmóvil y más cosas con las que se me podría identificar con un señor de 70 años votante del PP. Pero creo que hay que saber poner límites a eso que llamamos ‘lealtad’y ‘fidelidad’. A tope con ser bueno con quién es bueno contigo, de no escupir del plato que te da de comer y demás frases cutres y rancias. En serio, no hay mejor comportamiento que devolver la complicidad, el cariño y cualquier gesto bueno que hayan tenido contigo. De no fallar a los tuyos, de estar cerca siempre de los que te quieren. Pero hay límites. Aunque no creo que lo que quiero hablar tenga relación entre personas sino de una persona con un ente más bien (un partido político, un grupo de música, un equipo de fútbol...).

Parece que a veces nos dan puntos por mostrar lo leales y constantes que somos con ese algo, hasta el punto de que casi no se distingue si lo hacemos porque lo sentimos o por ese sentimiento ciego de fidelidad, o al menos a mí me entra esa duda. Entiendo lo de no abandonar el barco a la mínima en cuanto las cosas empiecen a ir mal y también tener en cuenta los malos momentos de las cosas, y estar ahí también en los momentos difíciles, a tope. Pero hay que saber decir basta sin miedo, no pasa nada. Precisamente antes de serlo con un ente hay que ser fiel a uno mismo, y muchas veces se dan circunstancias en que se contradicen. ¿Qué pasa? Que a ti mismo nadie te va a recriminar que no seas fiel a ti mismo (un par de amigos borrachos y el monje budista de tu pueblo), pero en el ente está lo social, el grupo, la presión. El sentimiento de pertenecer a un grupo, eso es lo que más miedo nos da perder. El hecho de perder de repente ese vínculo emocional que te unía con ese ente, con miles de pensamientos y de likes hacia él, esas turras que diste a los demás hablando de ese nuevo partido político que no era ni de izquierdas ni de derechas, que eran de centro, ¿Y qué pasa? Que cuando vemos a alguien que deja de seguir a ese ente por lo que sea, nos sentimos dolidos, porque nosotros nos sentimos parte de eso y nos duele porque, ¿Qué pretende fulanito, hundir a nuestro equipo??? Y de qué va ese otro que dice que ya no va al Sonorama porque es muy mainstream o no se qué??? Obviamente, para variar, también odio a esa gente que es una veleta que hoy dice que odia a los runners y mañana te ¿restrega? que ha hecho un maratón, esa gente pereza. Y arpoevecho para decir que la gente que reniega de lo que le gustó y lo desprecia, asco también.

Entiendo ese amor o pasión incondicional del ser humano que nos hace seguir lo que admiramos y en lo que creemos hasta inmolarnos con un chaleco bomba que a veces no sabemos explicar bien porqué, pero en muchas ocasiones es como si lo siguiésemos haciendo porque, o bien los otros se enfadan con nosotros o ese grupo que me conoce ya no me ve en sus conciertos y ya me niega su amistad. Pero lo que considero el mayor problema es el del ‘carnet de socio’ ese grandioso poder que nos hace decirnos a los demás “Mira yo soy socio del Sporting desde los 8 años”, “escucho a Confeti de Odio desde sus maquetas”, “voto a Podemos desde que no era Izquierda Unida” etc. Ese sentimiento me parece el más inútil de todos, es como no sé, un poder superior que nos llena de ¿orgullo y satisfacción? y nos da todo el miedo del mundo perderlo, cuando creo que la mayoría de veces es algo contraproducente y que pervierte a su vez a ese ente ¿Qué te fastidia que la idea que tu tenias ve que se está pervertiendo? Quéjate y opina y mira ver si puedes ayudar a mejorar. ¿Qué ya no te sientes identificado con algo? Pues a por otra cosa, mejor eso que convertirse en un hater, que para hater, ya estoy yo.

Lo que quiero decir es que creo que quizás deberíamos perder el miedo a ser más crítico con lo nuestro, con lo que consideramos propio, sea nuestro personal o algo con lo que nos sentimos identificado. Criticar lo demás es muy fácil y bla bla bla ya sabéis todo eso, la cosa es no perder miedo a que tu amigo haga algo que a ti no te guste, que tu director favorito haga un truño de película o qué se yo, cualquier ejemplo que se os ocurra. Pero a veces veo ese amor incondicional de la gente hacia las cosas y pienso "es imposible que eso le siga gustando" y entonces solo se me ocurre que lo único que le vincula a eso, es el sentimiento ese de carnet de fan en el que claro que están cosas como la nostalgia y el cariño, pero en el que muchas veces me huele a un seguir por seguir y flores y aplausos por un sentimiento irracional de 'esto es mío, es bueno, fin'. Al fin y al cabo, supongo, hasta de lo malo que hacen 'nuestros entes' acabamos sacando esa cosilla que nos gusta y nos hace sentirnos identificados, pero noto a mucha gente como con miedo a que sus pasiones se agoten y de repente sus vidas carezcan de sentido. Y todo esto, como no, podría llevarse a la CiEnCiA CoMpLeJa DeL AmOr (L) y de las relaciones.

Otro día que me aburra hablaré del sentimiento ese que tenemos cuando de repente nos deja de gustar algo cuando se hace demasiado famoso, aunque me temo que sería algo demasiado autobiográfico :)



martes, 23 de julio de 2019

Sí al amor romántico

Vivimos en una sociedad que, por suerte, cada vez se cuestiona más las cosas, sobre todo los valores y conductas tradicionales, ¿pero qué pasa? pues que a veces nos pasamos cuestionando y nos pensamos que somos los más modernos y los más revolucionarios cuando en realidad solo nos convertimos en unos gilipollitas. Y ahora está de moda atacar al amor romántico y por ahí yo no paso.

Para empezar habría que definir qué es el amor pero sinceramente no me apetece, todos nos hacemos una idea. Y ahora pensarás que esa idea es una idea impuesta por la sociedad occidental basada en el cristianismo y en El Corte Inglés y lo de siempre. Y yo te digo que vale, que sí, capitalismo y miedo a estar solos pero déjame en paz. ¿Acaso tu no sientes una especie de amor hacia tu familia o amigos? Lo de 'amor al prójimo' está en la Biblia sí, pero en la maldita Biblia se tuvo que basar en las relaciones de las personas antes de inventarse lo de Dios y todo eso. Lo que quiero decir es que el amor romántico solo es una forma más que tenemos de relacionarnos con otras personas, más intensa y sí, más idealizada, pero es un sentimiento similar al que puedes sentir en cualquier tipo de relación afectuosa con cualquiera. Y yo hasta ahora no he visto pintadas callejeras diciendo TUS PADRES NO TE QUIEREN o LA AMISTAD SOLO GENERA DEPENDENCIA EMOCIONAL, aunque estamos a un nivel de tontería que no me extrañaría. 

Comparto la idea en que quizás nos hacen depender demasiado de otras personas: nacemos en familias que nosotros no elegimos y parece que estemos obligados a llevarnos bien con nuestros tíos o con quién sea solo por el hecho de ser familia. Y con las amistades a veces es muy complicado, las personas queremos las mismas cosas pero escogemos caminos distintos para lograrlas y es muy fácil que, sobre todo de jóvenes, haya una bifurcación y adiós. ¿Y qué pena que te tengas que llevar mal con un familiar o que de repente pierdas contacto con un amigo, no? Pues sí, pero creo que la solución no es renunciar a tu familia o no tener amigos, creo que la solución está en aprender a ser felices desde un punto de vista más independiente sin renunciar a nada de eso.

Pues lo mismo con el amor. ¿Genera dependencia emocional? Pues claro, joder. Si queremos relacionarnos tiene que existir a) cierta dependencia (porque vivir la vida estando solos es más aburrida  y menos bonita) y b) emociones y sentimientos (porque no somos amebas). Podéis meteros con una inadecuada educación o con el tipo de sociedad patriarcal que se instaura desde pequeños, pero el amor no tiene la culpa de eso. Ahora por suerte cada vez tenemos más libertad de tener el tipo de relación que queremos tener. ¿Qué se siguen repitiendo patrones machistas en las relaciones qué generan odio y violencia? Pues por desgracia sí, pero no es culpa del amor. Eso es culpa de tu mierda de educación.

¿Y tú nos estás diciendo todo esto con tu última publicación que apesta a fracaso amoroso? Pues sí, como con todas las cosas una relación amorosa puede salir mal, y si sale mal por lo que sea no tiene porque ser un fracaso. Para mí que alguien quiera compartir su vida contigo y tú con ella siempre será un triunfo, sea el tiempo que sea, una noche, unos meses o años. Y si se acaba cuando no quieres que se acabe, pues sí, jode pero te jodes. Y lo pasas mal, igual que cuando discutes con un amigo o un familiar, pero desde un prisma más intenso, claro. Y coges y te cortas el pelo, te compras ropa extravagante, quemas la discografía de Nacho Vegas y p'alante. Y vale que después no sueles tener ganas de tener una relación pero no sé por qué solemos volver a caer y volver a enamorarnos y a querer estar con esa persona todos los días riendo achuchados y dar vida y poner nombre a unos peluches. 

No sé, creo que el problema está vuelvo a decir en la educación, si nos inculcan valores como 'el amor es para toda la vida', que si estás solo eres un fracasado (más si eres una mujer), que si te dejan eres un calzonazos y mierdas así pues sí que es un problema, pero no es problema del amor. El propio amor se puede vivir como tú y la otra persona queráis vivirlo, casándose por la iglesia con 27 años y teniendo una casa con una valla blanca y un perro de Scottex o creando un perfil en Tinder que se llama Juan y María con una descripción de ¡Hola! Somos una pareja con ganas de probar cosas diferentes. Y ambas cosas pueden ser bonitas y románticas si se hace desde la libertad y la confianza de vivir el amor como tú y la otra persona queráis vivirlo. Porque joder, que sensación más buena es esa de encontrar a alguien con quien compartir tu vida de la misma forma que tú quieres, ¿por qué debemos renunciar a ello? ¿porque es algo arcaico pasado de moda? 

Me cuesta creer que a estas alturas de la vida las personas tengan esa concepción antigua del amor. En las pelis de Disney príncipe con princesa sí, pero en tu casa tus padres se separan, o si no los de tus amigos, o los de los vecinos. Porque es normal, pero es normal ambas cosas, tanto el deseo fuerte de querer estar con otra persona como el contrario. Amor romántico no tiene porque ser celos, rencor ni mierdas así. Esos sentimientos negativos se pueden dar en cualquier tipo de relación, pero ya es una cosa de educación vuelvo a decir. Amor es esa pareja que se conoce con 15 años y están juntos toda su vida y con nadie más, amor es esa pareja con una relación abierta que hacen tríos e incluso amor es hasta esa gente rara del poliamor, supongo. Yo creo que ya somos lo suficientemente escépticos y nihilistas como para encima ir en contra del amor romántico. Bastante feo es ya el mundo.



miércoles, 20 de marzo de 2019

Hay que echar más de menos

Y no lo digo por mí, que bastante nostálgico soy. Lo digo porque creo que la idea del no mires atrás está demasiado generalizada en nuestras vidas, como si nos tuviésemos que arrepentir constantemente de nuestros actos pasados y de lo que hemos vivido. No voy a hacer un discurso rollo charla TED de APRENDE DE TUS ERRORES ni nada de eso, solo quiero decir que echar de menos no tiene nada de malo. Bueno, a ver, lo malo es llegar a tener que echar de menos a una persona (voy a utilizar siempre eufemismos como PERSONA para disimular que más que nada hablo de una expareja) porque ya no esté en tu vida, pero una vez que no está, ¿para qué olvidarla? Si te olvidas de una persona que ya no forma parte de tu entorno que sea de forma natural, que sea porque no ha sido importante para ti o qué se yo, pero esa especie de norma social que existe que según cortas la relación con alguien ya debes de pasar página y olvidarle me parece ridículo. Al menos yo no puedo hacerlo adrede, no puedo evitar haber querido a alguien de verdad y a la vez querer olvidarle motu proprio.

Quiero apostillar que hablo de relaciones (más o menos) sanas, soy consciente que por desgracia la gente puede asociar una relación pasada con un hecho traumático o fatal en su vida, que ahí ya no digo nada. También digo que con ‘no olvidar’ no quiero decir no aceptar que esa persona ya no está en tu vida por lo que sea, lo que me parecen cosas muy distintas. O sea, la imagen típica de un alguien llamando a su ex o de un cierto modo controlándole, no (aunque algún mensajito ebrio es natural que se cuele, je). Puedes echar de menos a alguien ‘mal’ como también puedes querer a alguien mal. Y sé que a veces cuesta aceptar que alguien ya no está en tu vida, pero llegar a aceptar eso no está reñido con echar de menos. Otra cosa que me niego a aceptar es que todo esto es por culpa del ‘amor romántico’. Vale, que sí, que yo estoy hablando de una relación amorosa, pero este sentimiento se puede extrapolar a cualquier tipo de ‘cese o suspensión de relación’ con un familiar, un amigo o con quién sea por la causa que sea. Y para todos esos casos mantengo el no dejar de echar de menos.

No sé, supongo que en cierta medida vivir echando de menos es malo y puede hacer daño estar anhelando todo el tiempo algo que ya no tienes, o que no puedes tener, o que piensas que podrías tener pero no porque piensas y quizás es mejor así pero no mejor que esto pasase pero no, aunque supongo que hay maneras de echar de menos. Creo que se puede seguir echando de menos a una persona y hacer tu vida y que ese peso no te impida ser feliz, aunque tu pienses que podrías ser más feliz. Y yo pienso, joder, normal que pienses que podrías ser más feliz si esa persona siguiese en tu vida, por eso decidiste compartir tu vida con ella en su momento.

Retomando con lo que empecé, parece que siempre te obligan a no echar de menos, a verlo como algo negativo, de cobardes, de pesimistas, de melancólicos, de losers. ‘Pasa de ella’, ‘no te merecía’ y esas cosas que se suelen decir en esas situaciones que te dicen (y que yo también digo supongo) para hacer sentir mejor a la otra persona, pero joder, ¿por qué voy a querer olvidar o pasar de alguien que he querido, me ha gustado, he admirado o lo que sea? Vuelvo a lo de antes, si ha resultado ser una persona digna de odiar o simplemente una relación fatal, adelante, pero creo que si has querido de verdad a una persona lo natural es echarla de menos. Y lo veo compatible con ‘seguir haciendo tu vida’, ‘conocer a nuevas personas’, ´descargarte Tinder’ y todas esas cosas

Y no, no tiene nada malo reconocerlo ni incluso decírselo a la otra persona de forma natural, de hecho no creo que exista una frase más bonita y sincera de decir a esa persona con la que ya no compartes tu vida. ¡Ey, te echo de menos! Y cada a uno a vivir su vida que ya no es una misma vida.


martes, 17 de octubre de 2017

Nos da pena (pero nos gusta) que pasen cosas malas en nuestra tierra

El domingo Juan se fue a la cama no muy tarde y se puso a hacer lo que habitualmente suele hacer antes de dormirse, algo bastante común entre los jóvenes de su edad: ver las historias de Instagram. Esta vez las historias eran distintas, ya que entre tanto selfi de frentes arrugadas y gente que se empeña en ser feliz, se repetían muchas banderas de Galicia y fotos de árboles ardiendo. «Vaya, incendios en Galicia, qué pena...», pensó Juan. A la mañana siguiente Juan se levantó para ir a la universidad y camino al baño se cruzó con su compañero de piso, Fran:
─Buenos días Juan, ¿qué pena lo de tu tierra con lo bonita que es, no?
─¿Lo de los incendios? Yo soy asturiano eh, no gallego jejeje pero sí, una pena.
─Ya ya, pero he visto en Twitter que también hay en Asturias, que hay hastag y todo.
─Oh, vaya, no lo sabía...
En ese momento Juan sintió una especie de alegría. No es que se alegrase de que hectáreas de bosque ardiesen, pero algo dentro de él le hizo 'clic'. Además de subir una historia a Instagram con un emoticono llorando con el hastag #ArdeAsturias y la frase 'Con lo bonita que es mi tierra' y una foto de un paisaje verde ahora ennegrecido por el humo, dejó claro a sus compañeros de clase que los incendios no solo eran en Galicia, también en Asturias, su tierrina. Sin duda, fue uno de los lunes en los que Juan se sintió más orgulloso de ser asturiano.
Las desgracias nos dan pena pero nos gusta que sucedan cuando pasan en nuestro país, nuestra provincia, ciudad, barrio o comunidad de vecinos siempre y cuando no nos veamos afectados directamente. Es un disparate, sí, de hecho lo incluiría en mi top de sentimientos humanos ridículos, pero es algo que nos pasa. Esta semana se ha dado el caso de los incendios, pero puede tomarse como ejemplo cualquier suceso. Realmente no queremos que pase algo malo, pero cuando pasa nos da como morbillo o no sé bien cómo definir esa sensación. Es como si estuviésemos orgullosos de que tal catástrofe pase donde vivimos o en donde nacimos, cuanto más cercano sea mayor es esa sensación.

Cuando ocurre algo así hacemos saber a todo el que nos rodea que algo malo ha pasado en ese sitio donde nos sentimos parte, lo vamos contando por ahí y sobre todo ahora lo compartimos por redes sociales. Además lo hacemos desde la premisa que tal suceso no nos gusta que haya ocurrido, cuando en realidad no es que nos guste, pero nos hace tilín. Por ejemplo mi ciudad natal, Avilés, dentro de Asturias tiene un poco de mala fama en cuanto a 'gamberros' y 'peña chunga'. (Abro un inciso para decir que a mí nunca me ha pasado nada allí que no me haya pasado en otros lugares, puede que sea porque la gente allí me conoce y me respeta o  porque sé a quién tengo que evitar, también es verdad). Pues bien, si sale en las noticias que un fulano le ha metido un navajazo a otro o que (como algo mucho más excepcional) ha habido un tiroteo, las redes se llenan de comentarios del tipo 'Avilés ciudad sin ley', 'GTA Avilés', 'Cómo está el barrio' etc., pero en realidad la gran mayoría de estos comentarios vienen a decir HA PASADO ALGO MALO EN MI CIUDAD, ¿VEIS? ¡DE DÓNDE SOY YO!

Lo 'normal' cuando pasa una tragedia sería no alardear de ella ni darle publicidad (que es justo lo que suelen hacer los medios innecesariamente jugando con esa morbosidad) a no ser que tras dicha tragedia haya un dolo denunciable que haya que perseguir. En mi caso, cuando me entero de una desgracia o una noticia que me genera tristeza se produce en mí el efecto contrario de publicarlo en las redes sociales, quizás sí desahogarte contándoselo un amigo, pero en ningún caso de ir gritándolo a los cuatro vientos. Tampoco voy a caer en la demagogia estúpida de 'en vez de comentar en Facebook podías estar ayudando a apagar el fuego', ojo.

Y esto no es exclusivo con sucesos ocasionales, lo hacemos con cualquier cosa negativa que haya o pase frecuentemente en nuestra tierra. Voy a poner otro ejemplo con los asturianos (parece que odio a los asturianos, pero además de ser más orgullosos que en otras comunidades sin carisma como La Rioja, soy de allí y tengo los ejemplos más a mano). Pues bien, a ningún asturiano nos gusta que llueva tanto, pero a su vez cuando hablamos con gente de fuera alardeamos de ello y subimos fotos del cielo gris y de la lluvia y de lo cansino que es. En serio, queremos que allí haga más sol, pero en serio, nos encanta de presumir de lo que llueve. No es un sentimiento de "te quiero con todos tus defectos", supongo que es un sentimiento de formar parte de algo, de sentirnos protagonistas DE ESTA CRUEL OBRA DE TEATRO LLAMADA VIDA aunque sea por cosas que en principio no sean de nuestro agrado.

Para finalizar os dejo con una de estas contradicciones de 'presumir de lo malo' que más cariño me produce, la canción 'Avilés Cojonudo' de Los Irónicos, el himno avilesino por antonomasia en el que, se supone, se quiere ensalzar la ciudad donde vive el compositor de la canción. En concreto esta estrofa:

La ciudad donde vivo esta sucia por culpa Ensidesaaaa
hay momentos que cuesta trabajo poder respirar.
Cuando pega el nordeste es horrible porque hasta incluso huele muy maaaaal
pero a mí no me importa, es mi villa y la quiero igual.








jueves, 3 de agosto de 2017

Pequeña guía para principiantes para no odiar el feminismo

Eres un chico. Siempre has ido a clase con chicas desde el colegio hasta la universidad. Ahora también tienes varias compañeras en el trabajo e incluso presumes de tener alguna amiga (amiga amiga, de esas que no te ponen ni nada de eso). No entiendes que haya tanto lío con el tema del feminismo. Te consideras un buen tío y nada machista y presumes de ello, recordando que cuando tenías 21 años Sara, una novia que tenías de aquella, se revolcó con otro en un prao del Xiringüelo. Pero dices que eso fue Sara, que era una puta pero que por ello no guardas rencor a las mujeres y las tratas bien, incluso dices que en las primeras citas siempre pagas tú todo. 

Ahora te quejas que últimamente abres el Facebook y no haces más que ver chorradas sobre el feminismo, que si chicas con pelo en el sobaco, que si una actriz porno yendo de feminista con lo guarra que es, que si textos hablando siempre en femenino, etc. Piensas que todo es una moda absurda y ridícula, y cuando te preguntan si tú eres feminista das una respuesta ambigua y dices que sí pero que no, que tú lo que quieres es que haya igualdad y que se dejen de tonterías. Que igualdad también es que paguen ellas por entrar en discotecas. Estás harto de esas chorradas de las feminazis. Escuchas la palabra 'feminismo' y lo primero que se te viene a la cabeza es una chica poco aseada con el pelo corto levantando el puño dejando al descubierto una melena que se desprende de su axila y que con la otra mano sujeta una papeleta de Unidos Podemos. Detestas a esa persona amargada y 'mal follá'. 

Pero tranquilo, tengo la solución a tu problema. Yo no voy a repetirte lo que realmente es el feminismo ni en que consiste, yo te propongo una pequeña guía que espero te sirva de ayuda. Tú solo has de seguir estos puntos:

(NOTA: no tienes porque sentirte identificado con el personaje caricaturado descrito para poder seguir esta humilde recomendación).

1. Métete en una TARDIS y retrocede en el tiempo unos 60 años. Regresarás a una ESPAÑA donde no había tantas tonterías de estas. Si esto no es posible, continúa leyendo el punto 2.
2. No te dejes llevar por los estereotipos baratos. Hay mujeres limpias, con la sobaquera depilada, con una melena radiante e incluso guapas que son igual o más feministas que esas que tienes en tu cabeza. Incluso un hombre también puede ser feminista. ¿Qué fuerte, eh?
3. No dejes que se mezcle con tu ideología política. Puedes votar a Ciudadanos y ser feminista, incluso si eres del PP. Ya ves, antes estaban hasta en contra del matrimonio homosexual y ahora ya hay incluso maricones reconocidos en el partido y no fue para tanto, aunque Mariano siga sin dar el paso.
4. Sí, puede que ahora sea una moda, pero si se ha llegado a este punto es porque cada vez hay más tolerancia y más conciencia sobre ello. Bienvenidas las modas que supongan un avance en la sociedad aunque te puedan resultar cansinas, como pasa con casi todas las modas. Yo sigo sin ver la utilidad del spinner.
5. Si ves que hay gente que tiene ideas ridículas y exageradas sobre el feminismo es porque cada vez es un tema menos tabú y no hay miedo a opinar y hablar sobre ello. Mejor que haya gente que se pase de la raya que no esté lleno de gente que mire hacia otro lado. Siempre habrá gente que tenga opiniones extremistas, alocadas o simplemente diferentes a las tuyas, pero eso te va a pasar con el feminismo y con cualquier otro tema.
6. Se consciente que no tienes que pegar a tu mujer para ser machista. Quizás tengas pequeños gestos más propios de Amar en Tiempos Revueltos que no sean los más adecuados al 2017, año en el que Andreita se ha hecho mayor de edad. Pero no te preocupes, sigues siendo un buen tío, lo que pasa es que quizás tengas incrustadas ciertas ideas arcaicas en tu cabeza por tradición y/o educación y no te des cuenta. Dale al F5 de tu cabeza y ya está. 

Espero que esta pequeña guía te resulte de gran ayuda. Espero que cuando pienses en el feminismo no te venga a la cabeza solo Anna y pienses también en Emma. Quién sabe, quizás algún día incluso tú mismo irás presumiendo por ahí diciendo que eres feminista y no porque siempre cedes el asiento a las chicas en el metro. Ánimo, tú puedes. Eres un buen tío. Eres un FENÓMENO.


viernes, 26 de mayo de 2017

Aquel tema de Conocimiento del Medio nos sigue haciendo gracia

Había un momento especial por encima del resto en primaria, concretamente en la asignatura de Conocimiento del Medio, más concretamente en el tema del cuerpo humano: la reproducción. Habíamos llegado al tema tabú y todos nos reíamos a lo bajini mientras el profesor decidía quién iba a ser el desgraciado que le tocaba leer en alto. Aquel pobre alumno se iba a comer el marrón de decir 'pene' en alto a sabiendas de las carcajadas del resto de la clase. Había veces incluso que el propio encargado de leer no podía seguir porque no podía leer de la risa y la patata caliente pasaba a otro alumno entre desesperación del profesor. Es normal, éramos inocentes y sabíamos que ese tema traía cola (nunca mejor dicho), un mundo por explorar y lleno de jijijijis. A veces abríamos el libro de Cono por la página de ese tema, aunque estuviésemos en otro tema o asignatura diferente, solo para mirar el dibujo de los genitales, sobre todo el de la mujer: 'ovarios', 'útero', 'trompas de Falopio'. Joder, qué cosas tan extrañas, a saber como funciona esto (eso es algo que a día de hoy sigo sin saber muy bien, la verdad). Recuerdo un día que nos tocaba Cono a última y justo nos tocaba hablar de ese tema: la clase siguió el guión previsto y cuando sonó el timbre y nos marchábamos a casa íbamos comentando la jugada muertos de risa todavía.

Quién iba a decir que esa tontería la arrastraríamos todas nuestras vidas. Crecemos, nos entra curiosidad por lo ajeno o por lo que nos atrae (o dicen que nos debe atraer), ojeamos revistas, vemos cosas en la tele que un número con un '+' delante dice no ser para nosotros, experimentamos con nuestro cuerpo, llega internet a nuestras casas y aprendemos a borrar el historial, atendemos atónitos a las experiencias de nuestros amigos más afortunados, leemos los comentarios de Loka Magazine, experimentamos con torpeza cuerpos ajenos, tenemos pareja, perdemos la virginidad con ella aunque no sabemos si estamos seguro de ello, esto no mola tanto como decían, ah pues sí que mola, te cansas y hablas de probar cosas nuevas, te crees un gurú del sexo. Pero somos tan simples que necesitamos muy poco para que nos hagan reír y nos sigue haciendo la misma gracia escuchar la palabra 'pene' (el primero que se dio cuenta de ello fue Leonardo Dantés, que lo llevó al extremo).

Solo hace falta ver/escuchar muchos de los principales programas de comedia DE REFERENCIA y comprobar que en la inmensa mayoría se hacen chascarrillos sexuales continuamente, hay monólogos enteros de temática sexual o incluso humoristas especializados en la materia. Es cierto que cualquier tema tratado con gracia te puede hacer reír y que, por mucho de que vayas de haberlo visto todo (por una pantalla quizás), el sexo siempre será un tema jijijiji (o al menos hasta que Instagram permita pezones en sus publicaciones). Pero no sé, también llega un momento en que cansa, que se vuelve muy repetitivo todo el día así. Pongo el ejemplo del Consultorio de Berto, sección del programa de Late Motiv. A mí siempre me ha hecho bastante gracia Berto y esa sección pero ha llegado al punto de que parece una sección de cacapedoculopis donde la gente se inventa historias el 90% de las veces con cosas relacionadas con el aparato reproductor humano y sus diversas utilizaciones y Berto las responde con otro cacapedoculopis. Hablo de este programa porque es algo que ve mucho por las redes, pero seguro que también se os viene muchos ejemplos a la cabeza y no solo de programas, sino de conversaciones mundanas en cualquier lugar (como sé que hay ejemplos de humor inteligentísimo neokafkiano, tranquilos).

Y no sé a donde quiero llegar con todo esto, tampoco quiero ir a ningún sitio la verdad, no voy de SEX MACHINE que ya lo tengo todo visto y entonces no me resulta gracioso (por motivos obvios) ni de maduro porque muchas veces sí que me hace gracia, solo que hay veces que cuando veo que alguien intenta ser gracioso con el 'temita' me da como un poco de CORAJE, de vergüenza ajena, no sé, pereza. Y te paras a pensar y es algo que no sé, igual en otra época donde el sexo era más tema tabú pues todavía había más jijijis, pero ahora que ver una teta se ve hasta sin querer tampoco me parece que sea algo tan recurrente para ser gracioso. Eso y que supongo que me ha hecho 'gracia' pensar que nos hacen reír casi las mismas cosas con 8 años que con 50.