domingo, 5 de abril de 2020

De tú Antoñito, de tú

No me gusta la autoridad. No es que sea yo un rebelde o un ANARKO, me refiero a la autoridad como es entendida hoy en día. Sí que creo que tienen que existir relaciones de poder en nuestra sociedad porque son útiles, de padre/madre-hijo, profesor-alumno o jefe-empleado, por poner algunos ejemplos. Me parece beneficioso que haya personas que ejerzan en determinadas situaciones el rol de mandar, guiar, dirigir, etc., como lo queráis llamar, es algo que creo que las personas tienden a hacer inconscientemente cuando forman un grupo. Lo que no me gusta es cuando la autoridad ejerce diferencias en el trato entre las personas. ¿Por qué tengo que tratar yo mejor a alguien que ejerce una autoridad sobre mí y ese otro está legitimado para tratarme a mí peor? 

Supongo que todo está relacionado con el miedo. Me explico,  si yo cojo y llamo subnormal a un policía (por poner un ejemplo tonto eh jejeje), tiene potestad para sancionarme o detenerme o lo que sea, pero si él me lo llama a mí qué pasa, nada. Pues así con todo, es asqueroso. Es asqueroso que se utilice esa legitimación para tener comportamientos fríos, prepotentes, chulescos, y, en general, intimidatorios. Entiendo que a veces hay que meter un ladrido y ponerse serios y firmes, porque sí, porque por desgracia muchas veces solo hacemos caso cuando el otro se pone así, pero eso es totalmente comprensible. Si yo la cago en el trabajo es normal que mi jefa me reprenda, yo agacho la cabeza como un perrín y es normal y todo ok, pero lo que odio es esa especie de potestad que otorga la autoridad a las personas para tratarte como si ellos fuesen más que tú. 'No, es que a esas personas hay que tratarlas con respeto', no, perdona, con respeto hay que tratar a todo dios, si yo soy irrespetuoso con alguien que se supone que ejerce una autoridad sobre mí, allá yo y ya me llevaré una hostia, me despedirá, me echará de clase o me castigará sin jugar a la Play. De ahí nace el término ser un 'pelota', esa persona asquerosa que se empeña en caer bien y satisfacer a esa otra persona para beneficiarse de tratos de favor, ¿no?

Lo que quiero decir es que creo se puede tener autoridad sobre alguien y a la vez ser agradable y majo con las otras personas. Es más, en muchos casos debería de estar mejor visto que la persona que está 'por encima de ti' sea más majo, no sé. A mí si un policía me multa por mear en la calle y es majo conmigo pues qué bien, pago la multa a gustísimo. Si me pillan no sé, robando, pues tampoco digo que sea conmigo jovial ni nada, que haga lo tenga que hacer pero sin volverse tontito. Sí, no es casualidad que hable de esto en pleno CONFINAMIENTO por todos esos vídeos donde se ven a  policías abusando de su autoridad one more time, pero si hay algo peor que eso, es la gente que alienta y aplaude esos comportamientos, y la que emplea la filosofía del 'se lo tiene merecido' JUAJAUAJUA QUE SE JODA QUIEN LE MANDA NO ESTAR EN CASA. Qué asco todo eso, joder. 

Que ese tipo de comportamientos asquerosos se den entre los cuerpos de seguridad aka AGENTES DE LA LEY lo puedo llegar a entender (que lo entienda no quiere decir que me parezca bien), lo que no entiendo es por qué el 90% de los porteros de 'discoteca' sean subnormales. Entras en un local de noche con ánimo de pasártelo bien, de fiesta, yendo a un concierto o lo que sea, y en la entrada hay un fulano con cara de mierda que parece que te está perdonando la vida. Y si encima le diriges la palabra ya te fulmina con la mirada. ¿Por qué un señor que su trabajo es controlar el acceso a un local y evitar que haya follón dentro es así siempre? ¿Cuándo se tiene esos cuerpos musculados es verdad que se atrofia el cerebro? Entiendo que dentro del OCIO NOCTURNO haya mucho borracho y demás que sean unos pesados y gilipollas, pero por eso mismo los porteros tendrían que ser personas con mucha paciencia y no ser unos nazis miembros del Frente Atlético. ¿Son policías de vocación que no han sacado las oposiciones y viven frustrados? ¿El traje que llevan les hace sentirse JAMES BOND? En serio, no entiendo porque son así, si deberían de ser todo lo contrario. "Hola chicos, buenas noches, pasadlo bien" y una puta sonrisa, ¿tan difícil es? Vale que estén mazaos y que si te peleas dentro o lo que sea te cojan y te echen pa' fuera (siempre y cuando después te tiren el sombrero, claro) pero nada más, si quieren algo más que llamen a la policía (lo que justamente no son ellos). En serio creo que debería ser una profesión que para acceder a ella hubiese que pasar muchos test psicológicos y cosas así, aunque supongo que para ser PICOLETO también los hay que aprobar varios y luego se ve lo que se ve, pero bueno. 

Lo que más me vuelve loco y sirve para dar título a esto, es el uso del usted relacionado con la autoridad. Sé que soy de una generación en la que ya prácticamente no se utiliza coloquialmente. En mi vida diaria yo solo lo veía, por ejemplo, cuando mi padre trataba con mi abuelo y ya me parecía muy forzado. Es algo que me parece súper frío y lejano, burocrático. A veces en mi trabajo cuando tengo que hablar por teléfono o escribir un mail, me asalta la duda y acabo mezclando usted con tú y es un desastre, no me sale. Para mí solo queda bien cuando se emplea en señalética, rollo 'usted está aquí' o no sé, en documentos formales. Lo que no entiendo es que, si su uso en España está relacionado con mostrar respeto (como pasa cuando se trata con viejos), es utilizado a la vez por los que poseen esa autoridad. Lo que más me nervioso me ponía cuando me examiné en repetidas ocasiones del carnet de conducir, además de mi inhabilidad para calcular distancias, es que el puto examinador me tratase de usted. Que soy un chaval joder que estoy muy nervioso que me estoy examinando por quinta vez que me siento subnormal, ten compasión de mí, se majo conmigo, no hagas más tensa esta puta situación. Pero nada, cara de mierda y tome la segunda salida, como si me estuviese hablando un puto GPS, un robot. Igual hace la policía o algún profesor. 

Supongo que ese usted deriva de su uso como imperativo (son los que mandan y dan órdenes, claro): 'tú haz' o 'él/ella/usted haga. Algo que se puede decir en segunda persona normal, se traslada al nivel de tercera persona, más lejanía, más frialdad. Y supongo que este uso en realidad viene de intentar decir las cosas más respetuosamente y que a mí no me parezca tan mal que mes estén hablando en imperativo, y aunque esté siendo contradictorio, tiene sentido. Si alguien te dice 'dame un euro', parece que así te está obligando más que si te dice 'deme un euro', no sé, pero te está tratando de usted a la vez te suele estar sonriendo o tiene un gesto amable, no como lo suele hacer la autoridad.

En fin, creo que se puede ejercer dicha autoridad y amable a la vez, y que son cosas que no están reñidas. Además pienso que muchas veces es más eficiente una 'autoridad maja' que no cabrona. No sé, ahí entra el principio que opera en mis relaciones sociales y creo que en las de todo el mundo: si a mí alguien me trata bien, yo a ese otro también lo voy a tratar bien. Pero con la autoridad muchas veces se acaba rigiendo el segundo principio de mis relaciones sociales: si alguien me intimida, me acojono y hago caso. Lo que pasa que ahí ya entra la posibilidad de que un día tenga súper poderes o, simplemente, me vuelva loco y sea poseedor de un arma de fuego y justifique mi violencia desmedida con el hecho de haber visto la película del JOKER, que me ha inducido a realizar tal acto de justicia moral :) :D :) :D


jueves, 13 de febrero de 2020

Starter packs a full

Cuando era más pequeño y no dudaba si seguía siendo joven, tenía puestas las esperanzas en dos cosas cruciales en mi vida: la primera, que cuando fuese más mayor le gustase a las chicas más jóvenes solo por el hecho de ser más mayor y segundo, que sería más tolerante con las personas. Pues ni la una ni la otra. Es normal que las chicas no se interesen por chicos con la cara cada vez más agrietada y con incipientes síntomas de alopecia. En cuanto a lo otro, no sé. Supongo que cada vez eres menos ingenuo y la gente te sorprende cada vez menos. Eso y que piensas que se te da bien calar a las personas, entonces tú que ya empiezas con prejuicios pretendes luego ser más tolerante y ser como el tonto ese del cartel de 'abrazos gratis', y ahí está el problema. 

Me cuesta ser más tolerante con las personas porque pienso que sé como son, que por llevar náuticos y una pulsera de España es de derechas y por tanto probablemente tendrá comportamientos egoístas, racistas, machistas y yo que sé más istas. Pero joder, si eso es lo que define a la gente de derechas, poco tolerantes que juzgan a las personas por su apariencia y rechazan a los que no son como ellos. Entonces intento no ser así y doy like a las chicas en Tinder que tienen fotos con caballos y en veleros, yo confío en eso, en esa izquierda de verdad que da oportunidad a todo el mundo sea como sea y que no se siente el Che Guevara de su barrio por gritar Almeida Carapolla en público. Pero a mí esas chicas no me dan like. ¿Por qué? Pues porque estamos todos súper estereotipados y nos movemos con gente que pensamos que son como nosotros. Y no me gusta aunque yo lo acabe haciendo la mayoría de veces. Tampoco me quiero centrar solamente en los estereotipos de género o de clase social, esos son muy obvios y son muy latentes en la sociedad, si no a algo más 'subcultural' o costumbrista.

Lo mejor de todo era el colegio, te juntabas con niños al azar con un único condicionante, la cercanía donde vivíais. Cuanto más grande es la población más fuerte es este condicionante porque tienes más posibilidad de compartir más características socio-familiares, como puede ser pertenecer a un barrio obrero por ejemplo. Por lo contrario, si es un pueblo pequeño en el que hay solo dos colegios, prácticamente no hay esa correlación. Exceptuando claro la puta mierda de los colegios privados, donde gente con dinero que creen en una educación superior para sus hijos, los meten en el mismo sitio que otros padres con dinero, pero al que la mayoría de población no podría hacer frente o tendrían que renunciar a otras cosas fundamentales. Bien marcaditos y condicionados desde pequeños. Pues eso, en el colegio hay gente de todo tipo y es el primer sitio donde haces amigos sin importar sus aficiones, quizás porque vuestros padres se lleven bien, porque tenéis apellidos parecidos y os tocaba sentaros juntos o cualquier otra tontería. Y de mayores siguen ahí, algunos al menos, y ni si quiera piensas que tiene una ideología opuesta a la tuya, que prácticamente no compartís gustos y que si te paras a pensar por qué es tu amigo, no sabrías decir la razón. En el instituto parecido, pero en los últimos años ya nos vamos formando como personas y como estereotipos derivados de nuestros gustos y aficiones, o simplemente por lo que nos gusta hacer. No tiene porque ser nada del otro mundo, los que fuman porros se juntan con los que fuman porros, por ejemplo. 

Todo esto ya cambia en la universidad (o similares) donde ya coincides con gente que decide estudiar algo más específico y se estrecha el círculo. Ya tienes mejor definida tu personalidad y qué os voy a contar yo, pensad en una facultad de Bellas Artes, pensad en una facultad de Derecho y pensad en una facultad de Comunicación Audiovisual. Y parece una tontería pero luego vas ahí y está repleto de esas personas en las que todos pensamos. Ya sé que hay excepciones y todo eso, pero que predecibles somos, ¿no? 

Luego estaría el trabajo, dependiendo a qué rama pertenezca el círculo se cerrará aún más o se abrirá. En mi caso el círculo se ha abierto al no trabajar en nada chupiguay (como soy yo, claro) y es gente que solo veo en el trabajo porque fuera de ahí hacemos cosas muy diferentes. Y vuelvo a casa en metro y veo a esos chicos jóvenes trajeados con mochilas de Deloitte y me da pena pensar que nunca podrán ser mis amigos y me entran ganas de preguntar por donde va a salir el fin de semana. Aunque me lo imagino y pienso en esa discoteca en la que lo más seguro no me dejarían pasar por cómo voy vestido yo y qué puto asco y ya está, a la mierda ese sentimiento de ser más tolerante, de ser más abierto, de importarme menos esas tonterías.

Supongo que este tipo de estratificación social ocurre más en ciudades grandes, ya que se da el número suficiente de personas 'dispares' para que ocurra. En el mundo hay muchas personas que piensan distinto a nosotros y ya los tenemos que soportar todos los días en nuestro día a día como para que luego también querer gastar nuestro tiempo con ellos, supongo que no es nada malo. Pero me entristece un poco esas barreras que nos auto imponemos, como si nuestras relaciones estuviesen ya predefinidas (relaciones en general, no SENTIMENTALES solamente). Creo que no tiene nada de malo relacionarnos con personas parecidas a nosotros siempre que sea de forma natural, aunque luego escucho a la gente decir frases como “es poco moderno para mí” y cosas así y me da mucho asco  esa especie de elitismo (aunque repito que de una forma más directa o indirectamente todos acabamos haciendo algo así). Da pena que con solo ver como nos vestimos, con saber que música escuchamos o a que partido votamos, ya tengamos una imagen bastante certera de ese tipo de persona. Y me diréis que soy un exagerado y que no hago más que prejuzgar, pero es que luego es así. Si no, no nos harían tanta gracia los memes de STARTERPACK o los vídeos de PANTOMIMA FULL, porque vemos reflejados a un amigo, a un conocido, al vecino o a nosotros mismos en ellos. Mirad los amigos que habéis hecho siendo más adultos, mirad a vuestra pareja o al que os guste. O mirad a las personas que no os gustan.

Tampoco tiene que ser únicamente en lo referido a 'tribus urbanas' o como lo queráis llamar (pijos, modernos, heavys, traperos...). Por ejemplo, los gays y lesbianas están súper estereotipados, como si  todos tuviesen unos rasgos inherentes en cuanto a la forma de ser y los gustos de cada uno, cuando en realidad que te mole alguien de tu mismo sexo no tiene nada que ver con nada de eso obviamente. Luego tienes rasgos comunes a los que suelen tener ellos y a ti te llaman maricón o bollera (incluso a veces utilizado como algo despectivo, en pleno 2020). No sé, a veces voy en la línea 6 de Metro y miro a mi alrededor en el vagón y veo que soy el único que no parece de origen sudamericano, y me da rabia coincidir con esa gente solo en el metro a partir de ciertas zonas, y pensar por qué no los veo más haciendo las cosas que hago yo. No digo que extranjeros u originarios de otro país tengan que hacer lo mismo que nosotros y que no mantengan sus costumbres y cultura, ojo, solo que ser de otro lugar también entra dentro de la estratificación social (muchas veces por simple xenofobia del resto de población). Creo que en estos ejemplos la 'función' del estereotipo puede tener más sentido al pertenecer a colectivos que muchas veces sufren algún tipo de discriminación, y consecuencia de eso tiendan a tener un comportamiento más uniforme y a relacionarse más entre ellos de una forma más cohesionada, para sentirse menos débiles frente al resto de sociedad y hacer más fuerte al 'grupo' que pertenece (supongo que esto al final lo acabamos haciendo todos en mayor o menor medida). Estoy seguro que tras este intento de intelectualidad haya dicho burradas muy grandes que un sociólogo, psicólogo o un TODÓLOGO me desmonte en cero coma, pero bueno. Y sí, puede que este párrafo se vuelva contra mí cuando consiga ser concejal de MÁS AVILÉS.

Ahora está el QUID de la cuestión, ¿esos estereotipos tienen que ver con la personalidad real de las personas? Es decir, ¿yo me voy a llevar mejor con alguien porque vista como yo o escuche el mismo tipo de música? Obviamente compartir gustos y aficiones tienden a unir personas, no solo como ‘excusa’ para hacer cosas juntos, si no porque también tiene un trasfondo algo más profundo que todo eso, pero, ¿hasta qué punto? Creo que relacionarte solo con gente parecida a ti no es sano y lo mejor es relacionarte con gente de todo tipo, creo que con cuanta más gente y más diversa mejor, y creo que las personas somos más iguales de lo que pensamos, o eso quiero pensar, pero hay veces que por un poquito de prejuicio de uno y un poquito del otro, hace que ni si quiera nos queramos mirar.

 A la vez que escribo pienso en lo difícil que es encontrar el equilibrio con todo esto y es cuando choco con mi YO actual que no ha conseguido ser más tolerante y abierto con las personas. En serio, me gusta que haya gente de todo tipo y que las personas hagan cosas muy diversas y tengan pensamientos muy dispares, que exista gente diferente a ti está muy guay, pero me da una mezcla entre rabia y tristeza toda esa especie de 'elitismo endogámico' en la que parece solo válida la gente que es como tú o piensa como tú (con eso tampoco me quiero referir a algo tan loko y obvio como VOX). Con la ideología lo mismo, pero sería contradictorio decir que me gusta que exista gente que obvia o repele a las personas que no son como ellos, por ejemplo. Todo eso me parece OK, lo que no me gusta es lo predecibles que nos volvemos, como repetimos patrones de comportamiento sin personalidad propia y cómo nos relacionamos endogámicamente. Creo que estas cosas tienden a disiparse con la edad y cuanto más mayores somos, menos diferencias nos ponemos entre nosotros, aunque por suerte siempre existirá gente diferente a los demás, y con menos suerte también existirán clases sociales (o no), pero cómo dice el refranero español:

De todo tiene la viña,
Sacra y Real majestad,
De todo tiene la viña:
Uvas, pámpanos y agraz.
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Las chicas modernas enseñas las piernas, las chicas de barrio levantan las manos.

lunes, 30 de diciembre de 2019

La victoria del loser

Supongo que todos queremos ganar, nos educan para ello, para triunfar. Vale que son palabras que se pueden interpretar de distintas formas, pero en nuestra cultura capitalistaoccidentalglobal, al final todos buscamos lo mismo: ser el capitán del equipo de lo que sea y ligarte a la capitana de las animadoras (o viceversa). Luego te das cuenta que en tu colegio no hay ni taquillas ni animadoras y que sigues sin darle bien al balón con 28 años, pero la intención está ahí. Ya sabéis, sacar buenas notas, meter muchos goles, follar a esgaya, tener un buen trabajo y ganar a lot of money para poner fotos en Tinder viajando por el sureste asiático. Sé lo que pensáis, qué superficial, sí, las Big Four, el reservado, pero son solo ejemplos (y además no tiene nada de malo ninguno de ellos, eh). Si queréis os digo que 'triunfar es ser feliz', también me vale y es más chachi. Luego te vas haciendo mayor y te vas dando cuenta que tu ni tienes un don, ni te has esforzado lo suficiente o simplemente echas la culpa al destino, que es muy caprichoso. Y se crea la figura del LOSER. Ya sabéis, el fracasado, el marginado, el rarito, el feo, el OUTSIDER. Esa persona que le pasan cosas malas, siempre  rodeada de aires de cierto victimismo y derrotismo. 

En teoría es una figura con connotaciones negativas, ya que perder es algo malo, ¿no? Sí, es algo malo, pero a veces mola. El ser humano es así de fascinante y de una mierda hace una catedral con tal de sentirse mejor consigo mismo, supongo. Quizás donde más tirón tiene esta figura es en el mundo del arte y la cultura. Ese poeta maldito rechazado por la crítica que lleva una vida bohemia, ese músico que se queja porque ni lo ponen en Radio 3. Y cuanto más malditos y rechazados por los medios, más nos gustan. Porque como son unos losers molan, y por lo tanto nosotros, que somos tan losers, molamos. Es verdad que este personaje es más recurrente en una corriente indie o como lo queráis llamar, pero hasta los putos Beatles cantaban 'I'm a loser' al compás de los gritos enfervorecidos de sus fanes. Y sí, si queréis esto también se puede aplicar a otras disciplinas. Hasta en el deporte, que quizás sea el mundillo donde menos cabida tiene un loser, ya que el deporte es competir y ganar. Queremos que nuestro equipo gane siempre, pero, ¿mola decir que eres del Real Madrid? No, pero sin embargo ser del Atleti mola mucho más, el pupas, los sufridores y el '¿Papá, por qué somos del Atleti?'

Parece estar muy identificado ese ser icónico en nuestra cultura, y como con pasa con casi todo, lo trasladamos a nuestras vidas inducidos, supongo, por esa corriente de canciones que hablan de la chica que te deja por un chico más guapo y fuerte que tú y de esas pelis de niños tiernos que les hacen bullyng en el colegio. Y tú, que nunca has ligado demasiado y que en el instituto eras un poco rarito, que más quieres. Has descubierto que a esa gente que le pasan cosas malas, molan y por tanto piensas que tú también puedes molar. A veces incluso parece que cuanto más cosas de loser te pasan, más molas. Y sí, yo reconozco que a veces también tengo ese sentimiento, no sé si es resignación, por ser un infeliz, porque me gusta reírme de las cosas malas que me pasan o es simplemente por ese aura de romanticismo que rodea a un loser. Eso sí, tampoco llego al nivel de la puta gente que se jacta de ello, vale que siempre está bien tomarse las cosas con humor y sacar EL LADO BUENO DE LAS COSAS, pero el postureo del atormentadito da mucho asco, como este @#$%& que ya he tenido que dejar de seguir en Twitter:



En realidad a nadie le gusta ni que le deje su pareja ni partirse la cara contra el suelo. Y estoy seguro que esta gente que tan mal le van las cosas y se jacta de ello es porque no le han sucedido cosas realmente malas (que no es mi caso tampoco). Al fin y al cabo ir de loser no deja de ser una táctica para ser todo lo contrario a un loser. Supongo que al final las personas queremos sentir un reconocimiento, si no es por destacar en algo bueno, que sea por lo malo. Ya que no salvamos a un bebé de un atropello mortal y no nos ponen una estatua, que nos atropellen a nosotros y que nos vengan a ver al hospital.


Submarine

jueves, 19 de septiembre de 2019

HOLA SOY FIEL A QUE QUIERES QUE TE GANE???

Valoro mucho la lealtad, la fidelidad a unos principios y en general todas esos valores que pueden ensalzarse en una película de guerreros barbudos norteños. Además de eso me asustan los cambios, permanezco más tiempo de lo que me gustaría inmóvil y más cosas con las que se me podría identificar con un señor de 70 años votante del PP. Pero creo que hay que saber poner límites a eso que llamamos ‘lealtad’y ‘fidelidad’. A tope con ser bueno con quién es bueno contigo, de no escupir del plato que te da de comer y demás frases cutres y rancias. En serio, no hay mejor comportamiento que devolver la complicidad, el cariño y cualquier gesto bueno que hayan tenido contigo. De no fallar a los tuyos, de estar cerca siempre de los que te quieren. Pero hay límites. Aunque no creo que lo que quiero hablar tenga relación entre personas sino de una persona con un ente más bien (un partido político, un grupo de música, un equipo de fútbol...).

Parece que a veces nos dan puntos por mostrar lo leales y constantes que somos con ese algo, hasta el punto de que casi no se distingue si lo hacemos porque lo sentimos o por ese sentimiento ciego de fidelidad, o al menos a mí me entra esa duda. Entiendo lo de no abandonar el barco a la mínima en cuanto las cosas empiecen a ir mal y también tener en cuenta los malos momentos de las cosas, y estar ahí también en los momentos difíciles, a tope. Pero hay que saber decir basta sin miedo, no pasa nada. Precisamente antes de serlo con un ente hay que ser fiel a uno mismo, y muchas veces se dan circunstancias en que se contradicen. ¿Qué pasa? Que a ti mismo nadie te va a recriminar que no seas fiel a ti mismo (un par de amigos borrachos y el monje budista de tu pueblo), pero en el ente está lo social, el grupo, la presión. El sentimiento de pertenecer a un grupo, eso es lo que más miedo nos da perder. El hecho de perder de repente ese vínculo emocional que te unía con ese ente, con miles de pensamientos y de likes hacia él, esas turras que diste a los demás hablando de ese nuevo partido político que no era ni de izquierdas ni de derechas, que eran de centro, ¿Y qué pasa? Que cuando vemos a alguien que deja de seguir a ese ente por lo que sea, nos sentimos dolidos, porque nosotros nos sentimos parte de eso y nos duele porque, ¿Qué pretende fulanito, hundir a nuestro equipo??? Y de qué va ese otro que dice que ya no va al Sonorama porque es muy mainstream o no se qué??? Obviamente, para variar, también odio a esa gente que es una veleta que hoy dice que odia a los runners y mañana te ¿restrega? que ha hecho un maratón, esa gente pereza. Y arpoevecho para decir que la gente que reniega de lo que le gustó y lo desprecia, asco también.

Entiendo ese amor o pasión incondicional del ser humano que nos hace seguir lo que admiramos y en lo que creemos hasta inmolarnos con un chaleco bomba que a veces no sabemos explicar bien porqué, pero en muchas ocasiones es como si lo siguiésemos haciendo porque, o bien los otros se enfadan con nosotros o ese grupo que me conoce ya no me ve en sus conciertos y ya me niega su amistad. Pero lo que considero el mayor problema es el del ‘carnet de socio’ ese grandioso poder que nos hace decirnos a los demás “Mira yo soy socio del Sporting desde los 8 años”, “escucho a Confeti de Odio desde sus maquetas”, “voto a Podemos desde que no era Izquierda Unida” etc. Ese sentimiento me parece el más inútil de todos, es como no sé, un poder superior que nos llena de ¿orgullo y satisfacción? y nos da todo el miedo del mundo perderlo, cuando creo que la mayoría de veces es algo contraproducente y que pervierte a su vez a ese ente ¿Qué te fastidia que la idea que tu tenias ve que se está pervertiendo? Quéjate y opina y mira ver si puedes ayudar a mejorar. ¿Qué ya no te sientes identificado con algo? Pues a por otra cosa, mejor eso que convertirse en un hater, que para hater, ya estoy yo.

Lo que quiero decir es que creo que quizás deberíamos perder el miedo a ser más crítico con lo nuestro, con lo que consideramos propio, sea nuestro personal o algo con lo que nos sentimos identificado. Criticar lo demás es muy fácil y bla bla bla ya sabéis todo eso, la cosa es no perder miedo a que tu amigo haga algo que a ti no te guste, que tu director favorito haga un truño de película o qué se yo, cualquier ejemplo que se os ocurra. Pero a veces veo ese amor incondicional de la gente hacia las cosas y pienso "es imposible que eso le siga gustando" y entonces solo se me ocurre que lo único que le vincula a eso, es el sentimiento ese de carnet de fan en el que claro que están cosas como la nostalgia y el cariño, pero en el que muchas veces me huele a un seguir por seguir y flores y aplausos por un sentimiento irracional de 'esto es mío, es bueno, fin'. Al fin y al cabo, supongo, hasta de lo malo que hacen 'nuestros entes' acabamos sacando esa cosilla que nos gusta y nos hace sentirnos identificados, pero noto a mucha gente como con miedo a que sus pasiones se agoten y de repente sus vidas carezcan de sentido. Y todo esto, como no, podría llevarse a la CiEnCiA CoMpLeJa DeL AmOr (L) y de las relaciones.

Otro día que me aburra hablaré del sentimiento ese que tenemos cuando de repente nos deja de gustar algo cuando se hace demasiado famoso, aunque me temo que sería algo demasiado autobiográfico :)



martes, 23 de julio de 2019

Sí al amor romántico

Vivimos en una sociedad que, por suerte, cada vez se cuestiona más las cosas, sobre todo los valores y conductas tradicionales, ¿pero qué pasa? pues que a veces nos pasamos cuestionando y nos pensamos que somos los más modernos y los más revolucionarios cuando en realidad solo nos convertimos en unos gilipollitas. Y ahora está de moda atacar al amor romántico y por ahí yo no paso.

Para empezar habría que definir qué es el amor pero sinceramente no me apetece, todos nos hacemos una idea. Y ahora pensarás que esa idea es una idea impuesta por la sociedad occidental basada en el cristianismo y en El Corte Inglés y lo de siempre. Y yo te digo que vale, que sí, capitalismo y miedo a estar solos pero déjame en paz. ¿Acaso tu no sientes una especie de amor hacia tu familia o amigos? Lo de 'amor al prójimo' está en la Biblia sí, pero en la maldita Biblia se tuvo que basar en las relaciones de las personas antes de inventarse lo de Dios y todo eso. Lo que quiero decir es que el amor romántico solo es una forma más que tenemos de relacionarnos con otras personas, más intensa y sí, más idealizada, pero es un sentimiento similar al que puedes sentir en cualquier tipo de relación afectuosa con cualquiera. Y yo hasta ahora no he visto pintadas callejeras diciendo TUS PADRES NO TE QUIEREN o LA AMISTAD SOLO GENERA DEPENDENCIA EMOCIONAL, aunque estamos a un nivel de tontería que no me extrañaría. 

Comparto la idea en que quizás nos hacen depender demasiado de otras personas: nacemos en familias que nosotros no elegimos y parece que estemos obligados a llevarnos bien con nuestros tíos o con quién sea solo por el hecho de ser familia. Y con las amistades a veces es muy complicado, las personas queremos las mismas cosas pero escogemos caminos distintos para lograrlas y es muy fácil que, sobre todo de jóvenes, haya una bifurcación y adiós. ¿Y qué pena que te tengas que llevar mal con un familiar o que de repente pierdas contacto con un amigo, no? Pues sí, pero creo que la solución no es renunciar a tu familia o no tener amigos, creo que la solución está en aprender a ser felices desde un punto de vista más independiente sin renunciar a nada de eso.

Pues lo mismo con el amor. ¿Genera dependencia emocional? Pues claro, joder. Si queremos relacionarnos tiene que existir a) cierta dependencia (porque vivir la vida estando solos es más aburrida  y menos bonita) y b) emociones y sentimientos (porque no somos amebas). Podéis meteros con una inadecuada educación o con el tipo de sociedad patriarcal que se instaura desde pequeños, pero el amor no tiene la culpa de eso. Ahora por suerte cada vez tenemos más libertad de tener el tipo de relación que queremos tener. ¿Qué se siguen repitiendo patrones machistas en las relaciones qué generan odio y violencia? Pues por desgracia sí, pero no es culpa del amor. Eso es culpa de tu mierda de educación.

¿Y tú nos estás diciendo todo esto con tu última publicación que apesta a fracaso amoroso? Pues sí, como con todas las cosas una relación amorosa puede salir mal, y si sale mal por lo que sea no tiene porque ser un fracaso. Para mí que alguien quiera compartir su vida contigo y tú con ella siempre será un triunfo, sea el tiempo que sea, una noche, unos meses o años. Y si se acaba cuando no quieres que se acabe, pues sí, jode pero te jodes. Y lo pasas mal, igual que cuando discutes con un amigo o un familiar, pero desde un prisma más intenso, claro. Y coges y te cortas el pelo, te compras ropa extravagante, quemas la discografía de Nacho Vegas y p'alante. Y vale que después no sueles tener ganas de tener una relación pero no sé por qué solemos volver a caer y volver a enamorarnos y a querer estar con esa persona todos los días riendo achuchados y dar vida y poner nombre a unos peluches. 

No sé, creo que el problema está vuelvo a decir en la educación, si nos inculcan valores como 'el amor es para toda la vida', que si estás solo eres un fracasado (más si eres una mujer), que si te dejan eres un calzonazos y mierdas así pues sí que es un problema, pero no es problema del amor. El propio amor se puede vivir como tú y la otra persona queráis vivirlo, casándose por la iglesia con 27 años y teniendo una casa con una valla blanca y un perro de Scottex o creando un perfil en Tinder que se llama Juan y María con una descripción de ¡Hola! Somos una pareja con ganas de probar cosas diferentes. Y ambas cosas pueden ser bonitas y románticas si se hace desde la libertad y la confianza de vivir el amor como tú y la otra persona queráis vivirlo. Porque joder, que sensación más buena es esa de encontrar a alguien con quien compartir tu vida de la misma forma que tú quieres, ¿por qué debemos renunciar a ello? ¿porque es algo arcaico pasado de moda? 

Me cuesta creer que a estas alturas de la vida las personas tengan esa concepción antigua del amor. En las pelis de Disney príncipe con princesa sí, pero en tu casa tus padres se separan, o si no los de tus amigos, o los de los vecinos. Porque es normal, pero es normal ambas cosas, tanto el deseo fuerte de querer estar con otra persona como el contrario. Amor romántico no tiene porque ser celos, rencor ni mierdas así. Esos sentimientos negativos se pueden dar en cualquier tipo de relación, pero ya es una cosa de educación vuelvo a decir. Amor es esa pareja que se conoce con 15 años y están juntos toda su vida y con nadie más, amor es esa pareja con una relación abierta que hacen tríos e incluso amor es hasta esa gente rara del poliamor, supongo. Yo creo que ya somos lo suficientemente escépticos y nihilistas como para encima ir en contra del amor romántico. Bastante feo es ya el mundo.



miércoles, 20 de marzo de 2019

Hay que echar más de menos

Y no lo digo por mí, que bastante nostálgico soy. Lo digo porque creo que la idea del no mires atrás está demasiado generalizada en nuestras vidas, como si nos tuviésemos que arrepentir constantemente de nuestros actos pasados y de lo que hemos vivido. No voy a hacer un discurso rollo charla TED de APRENDE DE TUS ERRORES ni nada de eso, solo quiero decir que echar de menos no tiene nada de malo. Bueno, a ver, lo malo es llegar a tener que echar de menos a una persona (voy a utilizar siempre eufemismos como PERSONA para disimular que más que nada hablo de una expareja) porque ya no esté en tu vida, pero una vez que no está, ¿para qué olvidarla? Si te olvidas de una persona que ya no forma parte de tu entorno que sea de forma natural, que sea porque no ha sido importante para ti o qué se yo, pero esa especie de norma social que existe que según cortas la relación con alguien ya debes de pasar página y olvidarle me parece ridículo. Al menos yo no puedo hacerlo adrede, no puedo evitar haber querido a alguien de verdad y a la vez querer olvidarle motu proprio.

Quiero apostillar que hablo de relaciones (más o menos) sanas, soy consciente que por desgracia la gente puede asociar una relación pasada con un hecho traumático o fatal en su vida, que ahí ya no digo nada. También digo que con ‘no olvidar’ no quiero decir no aceptar que esa persona ya no está en tu vida por lo que sea, lo que me parecen cosas muy distintas. O sea, la imagen típica de un alguien llamando a su ex o de un cierto modo controlándole, no (aunque algún mensajito ebrio es natural que se cuele, je). Puedes echar de menos a alguien ‘mal’ como también puedes querer a alguien mal. Y sé que a veces cuesta aceptar que alguien ya no está en tu vida, pero llegar a aceptar eso no está reñido con echar de menos. Otra cosa que me niego a aceptar es que todo esto es por culpa del ‘amor romántico’. Vale, que sí, que yo estoy hablando de una relación amorosa, pero este sentimiento se puede extrapolar a cualquier tipo de ‘cese o suspensión de relación’ con un familiar, un amigo o con quién sea por la causa que sea. Y para todos esos casos mantengo el no dejar de echar de menos.

No sé, supongo que en cierta medida vivir echando de menos es malo y puede hacer daño estar anhelando todo el tiempo algo que ya no tienes, o que no puedes tener, o que piensas que podrías tener pero no porque piensas y quizás es mejor así pero no mejor que esto pasase pero no, aunque supongo que hay maneras de echar de menos. Creo que se puede seguir echando de menos a una persona y hacer tu vida y que ese peso no te impida ser feliz, aunque tu pienses que podrías ser más feliz. Y yo pienso, joder, normal que pienses que podrías ser más feliz si esa persona siguiese en tu vida, por eso decidiste compartir tu vida con ella en su momento.

Retomando con lo que empecé, parece que siempre te obligan a no echar de menos, a verlo como algo negativo, de cobardes, de pesimistas, de melancólicos, de losers. ‘Pasa de ella’, ‘no te merecía’ y esas cosas que se suelen decir en esas situaciones que te dicen (y que yo también digo supongo) para hacer sentir mejor a la otra persona, pero joder, ¿por qué voy a querer olvidar o pasar de alguien que he querido, me ha gustado, he admirado o lo que sea? Vuelvo a lo de antes, si ha resultado ser una persona digna de odiar o simplemente una relación fatal, adelante, pero creo que si has querido de verdad a una persona lo natural es echarla de menos. Y lo veo compatible con ‘seguir haciendo tu vida’, ‘conocer a nuevas personas’, ´descargarte Tinder’ y todas esas cosas

Y no, no tiene nada malo reconocerlo ni incluso decírselo a la otra persona de forma natural, de hecho no creo que exista una frase más bonita y sincera de decir a esa persona con la que ya no compartes tu vida. ¡Ey, te echo de menos! Y cada a uno a vivir su vida que ya no es una misma vida.


martes, 17 de octubre de 2017

Nos da pena (pero nos gusta) que pasen cosas malas en nuestra tierra

El domingo Juan se fue a la cama no muy tarde y se puso a hacer lo que habitualmente suele hacer antes de dormirse, algo bastante común entre los jóvenes de su edad: ver las historias de Instagram. Esta vez las historias eran distintas, ya que entre tanto selfi de frentes arrugadas y gente que se empeña en ser feliz, se repetían muchas banderas de Galicia y fotos de árboles ardiendo. «Vaya, incendios en Galicia, qué pena...», pensó Juan. A la mañana siguiente Juan se levantó para ir a la universidad y camino al baño se cruzó con su compañero de piso, Fran:
─Buenos días Juan, ¿qué pena lo de tu tierra con lo bonita que es, no?
─¿Lo de los incendios? Yo soy asturiano eh, no gallego jejeje pero sí, una pena.
─Ya ya, pero he visto en Twitter que también hay en Asturias, que hay hastag y todo.
─Oh, vaya, no lo sabía...
En ese momento Juan sintió una especie de alegría. No es que se alegrase de que hectáreas de bosque ardiesen, pero algo dentro de él le hizo 'clic'. Además de subir una historia a Instagram con un emoticono llorando con el hastag #ArdeAsturias y la frase 'Con lo bonita que es mi tierra' y una foto de un paisaje verde ahora ennegrecido por el humo, dejó claro a sus compañeros de clase que los incendios no solo eran en Galicia, también en Asturias, su tierrina. Sin duda, fue uno de los lunes en los que Juan se sintió más orgulloso de ser asturiano.
Las desgracias nos dan pena pero nos gusta que sucedan cuando pasan en nuestro país, nuestra provincia, ciudad, barrio o comunidad de vecinos siempre y cuando no nos veamos afectados directamente. Es un disparate, sí, de hecho lo incluiría en mi top de sentimientos humanos ridículos, pero es algo que nos pasa. Esta semana se ha dado el caso de los incendios, pero puede tomarse como ejemplo cualquier suceso. Realmente no queremos que pase algo malo, pero cuando pasa nos da como morbillo o no sé bien cómo definir esa sensación. Es como si estuviésemos orgullosos de que tal catástrofe pase donde vivimos o en donde nacimos, cuanto más cercano sea mayor es esa sensación.

Cuando ocurre algo así hacemos saber a todo el que nos rodea que algo malo ha pasado en ese sitio donde nos sentimos parte, lo vamos contando por ahí y sobre todo ahora lo compartimos por redes sociales. Además lo hacemos desde la premisa que tal suceso no nos gusta que haya ocurrido, cuando en realidad no es que nos guste, pero nos hace tilín. Por ejemplo mi ciudad natal, Avilés, dentro de Asturias tiene un poco de mala fama en cuanto a 'gamberros' y 'peña chunga'. (Abro un inciso para decir que a mí nunca me ha pasado nada allí que no me haya pasado en otros lugares, puede que sea porque la gente allí me conoce y me respeta o  porque sé a quién tengo que evitar, también es verdad). Pues bien, si sale en las noticias que un fulano le ha metido un navajazo a otro o que (como algo mucho más excepcional) ha habido un tiroteo, las redes se llenan de comentarios del tipo 'Avilés ciudad sin ley', 'GTA Avilés', 'Cómo está el barrio' etc., pero en realidad la gran mayoría de estos comentarios vienen a decir HA PASADO ALGO MALO EN MI CIUDAD, ¿VEIS? ¡DE DÓNDE SOY YO!

Lo 'normal' cuando pasa una tragedia sería no alardear de ella ni darle publicidad (que es justo lo que suelen hacer los medios innecesariamente jugando con esa morbosidad) a no ser que tras dicha tragedia haya un dolo denunciable que haya que perseguir. En mi caso, cuando me entero de una desgracia o una noticia que me genera tristeza se produce en mí el efecto contrario de publicarlo en las redes sociales, quizás sí desahogarte contándoselo un amigo, pero en ningún caso de ir gritándolo a los cuatro vientos. Tampoco voy a caer en la demagogia estúpida de 'en vez de comentar en Facebook podías estar ayudando a apagar el fuego', ojo.

Y esto no es exclusivo con sucesos ocasionales, lo hacemos con cualquier cosa negativa que haya o pase frecuentemente en nuestra tierra. Voy a poner otro ejemplo con los asturianos (parece que odio a los asturianos, pero además de ser más orgullosos que en otras comunidades sin carisma como La Rioja, soy de allí y tengo los ejemplos más a mano). Pues bien, a ningún asturiano nos gusta que llueva tanto, pero a su vez cuando hablamos con gente de fuera alardeamos de ello y subimos fotos del cielo gris y de la lluvia y de lo cansino que es. En serio, queremos que allí haga más sol, pero en serio, nos encanta de presumir de lo que llueve. No es un sentimiento de "te quiero con todos tus defectos", supongo que es un sentimiento de formar parte de algo, de sentirnos protagonistas DE ESTA CRUEL OBRA DE TEATRO LLAMADA VIDA aunque sea por cosas que en principio no sean de nuestro agrado.

Para finalizar os dejo con una de estas contradicciones de 'presumir de lo malo' que más cariño me produce, la canción 'Avilés Cojonudo' de Los Irónicos, el himno avilesino por antonomasia en el que, se supone, se quiere ensalzar la ciudad donde vive el compositor de la canción. En concreto esta estrofa:

La ciudad donde vivo esta sucia por culpa Ensidesaaaa
hay momentos que cuesta trabajo poder respirar.
Cuando pega el nordeste es horrible porque hasta incluso huele muy maaaaal
pero a mí no me importa, es mi villa y la quiero igual.